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Con el nuevo el esquema de flexibilización del mercado de gasolinas se espera que haya más competencia en el mercado, que genere inversiones y traiga incrementos en productividad para hacer a México más competitivo, señaló la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Expuso que pese al ajuste aplicado a partir del 1 de enero de 2017, los precios máximos en México son competitivos en comparación con los que se observan en otros países.
En el Informe Semanal de su Vocería, la dependencia federal refiere que en otros países, el precio promedio para gasolina Magna es de 23.3 pesos por litro, mientras en México es de 15.99 pesos por litro.
Sostuvo que en la actualidad no existen ya más alternativas para subsidiar el precio de la gasolina y éste debe reflejar hoy su costo verdadero en el mercado, ya que las condiciones han cambiado para México, pues se produce menos petróleo y se consume más gasolina.
En la nota informativa “Datos relevantes de la flexibilización de los precios de gasolina y diésel”, precisa que con este nuevo esquema, México se suma a la mayoría de los países del mundo en los que el precio de los combustibles refleja el costo real de su producción y no se fija de manera arbitraria por cuestiones políticas o tributarias.
Mantener artificialmente bajos los precios de los combustibles durante 2017 hubiera tenido un costo para el país y los mexicanos de alrededor de 200 mil millones de pesos, refiere la Secretaría de Hacienda.
Este gasto implicaría distraer recursos públicos a rubros tan importantes como programas sociales y de vacunación, becas para educación, apoyos para adultos mayores, pago de pensiones, escuelas y hospitales.
La intención, explica, es que el gobierno deje de determinar discrecionalmente los precios de los combustibles y que, de manera gradual y ordenada, éstos se flexibilicen en todas las regiones del país, a fin de que sea el mercado y no la autoridad el que determine los precios.
Precisa que los costos finales de los combustibles reflejarán bajo este nuevo esquema los precios internacionales del petróleo, el principal insumo de las gasolinas y los costos de logística, además de establecerse un impuesto fijo, como sucede en la mayor parte de los países del mundo.
Recuerda que la flexibilización del precio de las gasolinas y diésel es un proceso que comenzó en 2015 cuando en México se estableció un precio fijo a dichos combustibles que se mantuvo todo el año.
En 2016 avanzó con un esquema en el que los costos se movían de acuerdo con las referencias internacionales, dentro de una banda de más/menos 3.0 por ciento.
Menciona que en 2017 se observará la continuación de esta ruta. A partir del 1 de enero, el país se dividió en 90 regiones (siete en frontera y 83 en el resto), en las que diferirán los precios máximos, ya que ahora reflejarán los costos de llevar combustibles a cada una de ellas.
La diferencia en costos obedece a la distancia de cada localidad a las refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex) o a los puntos de importación, así como a los diferentes tipos de infraestructura para el transporte y distribución del combustible.
Aclara que el ajuste en el precio de las gasolinas y el diésel que entró en vigor a partir del 1 de enero de 2017 no se debe a un aumento en impuestos, y tampoco se inscribe en la reforma energética adoptada recientemente bajo esta administración.
Insiste en que el costo final está vinculado esencialmente al alza en el precio del petróleo a nivel mundial y a la cotización del dólar.
En materia del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), la dependencia destaca que el gobierno federal ofreció un estímulo fiscal durante 2017 de 1.12 pesos por litro para que éste bajara de 4.30 pesos por litro de gasolina Magna a 3.18 pesos.

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