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GASOLINAZO Y TRUMP
Por: Gerardo Viloria

Los referentes arriba enunciados tienen algo en común: acumulación. Veamos.
Las causas de los actos de protesta, en el país, como respuesta al gasolinazo, no así el pillaje, es evidente que tienen un detonador. Se denomina: acumulación.
Entre otros, de inseguridad, violencia, mal manejo de las finanzas públicas en diversos gobiernos, salarios insultantes de servidores públicos y representantes populares, corrupción, impunidad, desigualdad, debilidad del Estado de derecho, incertidumbre y, ahora, carestía.
La indignación se acumuló. La ciudadanía se siente despojada por el aumento de los precios.
Aprietan el cinturón a quien ya está muy descontento. El colectivo social es quien tiene que darlo todo: paga más por los servicios, insumos, alimentos.
Contribuye con impuestos, así como con los salarios de todos los funcionarios y, para colmo las molestas y caras campañas electorales.
Estira todo lo que puede sus jornales que a duras penas suben unos cuantos pesos cada año, lo que se traduce, consecuentemente, en mayor pobreza en la mayoría de los hogares de este país.
Sí, razones para el enojo, el disgusto y hasta la protesta sobran.
¿Cómo no indignarse si tiene tantos años escuchando todos los días de su vida los mismos pregones: “que entienda”, “que aguante”, mientras numerosos integrantes de la clase política se enriquecen cínica e impunemente?
Ahora bien, si es verdad que la turbulencia durará pocos días, que no habrá ahora ningún movimiento social revolucionario ya que los mexicanos son displicentes y soportan todo; sin embargo, también es indiscutible que existe un agravio social acumulado y una energía social largamente contenida.
Lo antes referido, podría ser utilizado por intereses externos e internos en el momento que así convenga.
Por lo que respecta al triunfo de DONALD TRUMP, la acumulación del resentimiento de los norteamericanos respecto a su sistema político, inquina por la oligarquía económica poderosa y abusiva, así como aversión por los extranjeros, la manipuló a su favor.
En contraste a la postura oficial mexicana, reducirá tasas impositivas corporativas y personales, lo cual aumentará el consumo.
Además, desplegará el gasto público para modernizar la infraestructura norteamericana. Dará incentivos para repatriar los cinco billones de dólares de utilidades de empresas estadounidenses.
Con lo anterior, logrará mayor actividad económica, aumentará la recaudación y consolidará un dólar más fuerte.

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