MICHOACÁN, OTRA VEZ EL HERVIDERO, Y MAYO DESATARÁ A LOS DEMONIOS


Por Roberto Cruz

Hace apenas unos días escribí sobre la advertencia de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación de “ilustrarnos” con otro de sus episodios de “fuerza democrática” y abominar al menos cinco estados, entre ellos Michoacán, “para que el Gobierno federal nos atienda”.
En el estado gobernado por el perredista Silvano Aureoles (por cierto, ¿todavía gobierna?) se asienta la Sección 18 de la Coordinadora y hasta hace unas semanas era la protagonista de bloqueos a vías férreas demandando el pago de supuestos adeudos en bonos, salarios y prestaciones.
No se sabe si el conflicto se zanjó porque, como suele ocurrir, los profesores disidentes reaparecen cada vez que existe un motivo político, digamos electoral, o porque los “guardaditos” van a la baja y requieren “liquidez”.
Arreglados o no, hay que hacer lugarcito a mayo para lo que venga después de la “toma de decisiones” en la asamblea nacional de la Ciudad de México, pero con la consigna, ya, de un paro indefinido en el mes intermedio de la campaña presidencial. ¿Estrategia?
Nada tendría de espectacular un día con violencia y otro también en Michoacán si no fuera porque los alborotos están ocurriendo en pleno periodo electoral. No digo que esa entidad tenga algo de peculiar para que los conflictos la asedien; más bien que parece que la autoridad no existe, y si existe que está rebasada.
¿Y por qué lo digo?, porque apenas bajaron los brazos los “profesores chiflados” y los levantaron los grupos armados del crimen organizado.
Los primeros tres días de la semana pasada fueron de terror para la población y para el sector empresarial.
Con lujo de impunidad, presuntos miembros del cártel de “Los Viagras” no sólo bloquearon carreteras, tomaron empresas y negocios, entre ellas agencias de autos, e incendiaron vehículos nuevos.
Cierto, la autoridad estatal, apoyada por el Ejército, justifica la reacción violenta porque se detuvo a uno de los denominados “objetivos prioritarios”, Jordy Axel Villa Patricio, presunto líder de ese grupo delictivo y sobrino de Nemesio Oseguera Cervantes “El Mencho”, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación.
La detención de quien apodan “El Yordin” o “El H”, y que apenas cuenta con 19 años, desató la ira de sus seguidores. En tres días incendiaron 22 autos en vías importantes de Michoacán. La Policía y el Ejército detuvieron, hasta el viernes pasado, a 18 personas involucradas en los hechos.
Como siempre, sea cual sea el motivo del conflicto en turno, a diferencia de otros estados, aquí, quienes pagan el pato son empresas nacionales e internacionales, como Sabritas, Lala, Bimbo, tiendas de conveniencia y supermercados.
La situación de riesgo originó, como ha ocurrido muchas veces, que varias líneas de autobuses suspendieran el servicio entre varias ciudades, pero en Michoacán, desde hace ya muchos años, los demonios andan sueltos.
Uno de los mayores episodios lo protagonizaron, durante casi todo el sexenio de Felipe Calderón y parte del de Enrique Peña Nieto, los llamados “autodefensas”, pero también la casi extinción de los cárteles de “La Familia Michoacana” y “Los Caballeros Templarios”.
Los “autodefensas” no cejan sus actividades, a pesar de que se supone que ya no existen porque fueron convertidos a policías comunitarias desde la época del Comisionado Alfredo Castillo. El caso es que “autodefensas” o no, la bola sigue en territorio michoacano, como lo admitió, hace unas semanas, uno de los creadores de los mismos, el doctor Manuel Mireles.
El fin de semana pasado, el Gobierno federal envió como refuerzo, para apaciguar los ímpetus, a un grupo de mil 200 militares.
Van, principalmente, con una “estrategia contundente”, dicen, a Tierra Caliente.
Valdría la pena no descuidar el otro lado, a los profesores, los normalistas, los ex “autodefensas”, porque Michoacán hierve. Porque es tiempo electoral.

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