LOS CANDIDATOS, MÁS ABURRIDOS UN OSTIÓN, NO CALIENTAN


Por Juan Bustillos

Quizás sea porque apenas están calentando el brazo, a pesar del tiempo y la saliva gastada en precampañas e intercampañas, o porque el banco de promesas está agotado; lo cierto es que los candidatos presidenciales no han logrado conmover al electorado con alguna propuesta novedosa, viable y creíble.
Salvo algunas nimiedades, seguimos escuchando el mismo discurso de cuando los aspirantes de las diversas alianzas partidistas simularon las precampañas (porque en ninguno de los tres casos hubo contienda interna); nada nuevo hay que permita optar por este, aquel o por ninguno.
No se salva ni la independiente Margarita Zavala, que muy temprano ha hecho causa común con José Antonio Meade en el reto a debatir sobre propiedades inmobiliarias o fantasmas fiscales, apoyo que el priísta correspondió con amabilidad, señalando que, a diferencia de Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador, la ex panista sí puede explicar de qué vive.
Meade propuso que los patrones puedan deducir del Impuesto Sobre la Renta el pago de la seguridad social a las trabajadoras domésticas, y uno no puede dejar de preguntar por qué no promovió tan revolucionaria acción en las dos ocasiones que fue secretario de Hacienda.
El panista Ricardo Anaya está como desaparecido, a pesar de haber sido el único a quien no le importó guardar el viernes y sábado de la Semana Santa; ofrece la impresión de que el reto de Meade a debatir sobre cuestiones inmobiliarias le permite suponer que el simpatizante priísta lo apabullará con los documentos que la PGR no ha exhibido.
Y Andrés Manuel López Obrador se mostró tal cual en una entrevista exclusiva en el periódico La Jornada.
Los reporteros le preguntaron sobre los temas que son tabú para su aliado el PES (aborto, matrimonios homosexuales, adopción de niños por parejas del mismo sexo) y la respuesta fue de antología: “Para todos estos temas estoy planteando que donde no estemos de acuerdo se queden las cosas como están; si ya hay una legalidad vigente, que se respete; es como una especie de amparo, una suspensión provisional o definitiva… en el acuerdo político no está contemplado un planteamiento de esa naturaleza. O sea, eso no se puede promover”.
Y para no entrar en debates, ni en confrontaciones, insiste en que sus asesores, los pueblos de México, le han aconsejado no caer en provocaciones y seguir en su idílico mundo hippiesco de amor y paz.
Para decirlo de otra manera, los candidatos son más aburridos que un ostión.
Si hoy fueran las elecciones, como dicen los encuestólogos, sin duda que ganaría el abstencionismo porque no hay propuesta que mueva a votar por alguno, a menos que los electores se dejaran guiar por los chistoretes, las ocurrencias y las amenazas.
Sin duda, los geniales estrategas de cada aspirante a suceder a Enrique Peña Nieto han aconsejado a sus clientes no tragar ansias y guardar lo que traen en el bolsillo para el momento decisivo.
Por lo pronto, no calientan a nadie.

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