POCO “PARQUE” EN EL HORIZONTE POLÍTICO

Por Helga Kauffman

En la política nada está escrito. Los que hoy son reyes, mañana podrán pasar a las mazmorras y los que actualmente navegan entre aguas turbulentas, o se ahogan o buscan una tabla de salvación.
Así, en el ajedrez político, la oposición a Morena no tiene suficientes cartas para un enfrentamiento digno en las urnas para el 2024.
Hay muchos que levantan la mano, que promueven a diestra y siniestra su capacidad, pero, a final de cuentas, se advierte que son figuras que no le harían cosquillas, incluso en una alianza PRI-PAN-PRD.
Yendo por partes. Ricardo Anaya, a pesar de que lo liberaron del escándalo de trafico de inmuebles en Querétaro, no maduró durante su estancia en Atlanta, Georgia, para evitar cualquier acción justiciera de la 4T.
Sin duda alguna, tiene buenas puntadas, pero el país ya no debe manejarse por “puntadas”, sino por acciones de políticos serios.
En el caso de Diego Fernández de Cevallos, que es un excelente orador, con una gran agilidad mental, su edad parece obrar en contra de cualquier pretensión que pudiese tener. A pesar de su enorme lucidez, parece estar fuera de cualquier intento de candidatura, pero de que sería interesante su participación, eso no queda duda, ya que se dedicaría a sacar a la luz los trapos sucios de los candidatos, pero con una flemática solemnidad.
En el PAN podría hablarse del gobernador electo en Querétaro, Mauricio Kuri, quien lleva un discurso claro, preciso y que, sin romper con los avances de los pobres en materia de política asistencial, se convierte en una figura que podría darle la vuelta a la tradicional forma de hacer política de Acción Nacional.
Otro que aunque no es panista declarado, Gustavo de Hoyos, ex presidente de la Coparmex, es un declarado antimorenista, pero en especial es uno de los atrincherados críticos del Presidente Andrés Manuel López Obrador. Cuenta con el apoyo de decenas de organizaciones de la derecha mexicana, que ahora tiene la mitad, menos 1, del electorado.
Cuauhtémoc Cárdenas, con 87 años de edad, si bien es muy respetado por las izquierdas y cuenta con un discurso articulado, en caso de una victoria llegaría a los 90 años.
Por lo que toca al PRD, simple y sencillamente no hay más figuras, aunque podría brincar repentinamente Miguel Mancera, ex jefe de gobierno de la Ciudad de México, pero en su camino dejó muchos cadáveres y estos se convirtieron en figuras torales de la 4T, en especial en la Ciudad de México.
El PRI merece una reflexión especial, ya que es un partido que por culpa de sus dirigentes se ha hundido en la ignominia y el rechazo de la mayoría de los electores.
Si bien continúa con un 10% del electorado, elección tras elección sigue una franca debacle. La dirigencia no ha podido atraer más simpatizantes, ni mucho menos mantener una línea discursiva e ideológica y, al dejar de ser la agencia de colocaciones más importante del país, el atractivo se va al suelo. Nada ofrece el PRI, más que una historia de abusos y desastre.
No cabe duda de que el PRI necesita definiciones ideológicas que sirvan de oferta al electorado y convenzan que siguen siendo una opción, a pesar de su pasado corrupto, negligente e incompetente.
Es un esbozo, un trazo de la realidad que los partidos políticos, aunque la vean y la palpen, no la aceptan, no la entienden.

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