LOS DESVARÍOS DEL “MAESTRO”

Por Helga Kauffman

Ya no sé qué pensar de Hugo López-Gatell Ramírez. Si bien lo nombraron el responsable de la pandemia de Covid, donde demostró una evidente incapacidad al querer contener una epidemia de magnitudes catastróficas, con rollos cabareteros, sesenteros y de una empanizada de ideología, donde también mostró ser un incompetente.
Hay que recordar que a ocho días de que el Presidente Andrés Manuel López Obrador había prometido que se tendrían todos los medicamentos contra el cáncer en México, en especial los pediátricos, el subsecretario de Salud y exhibicionista político, saca otra vez el tema y le crea un problema a su jefe máximo.
Como López-Gatell no pudo hacer cumplir la promesa presidencial, entones habla de sandeces evidentes. Así desvía la atención sobre su incapacidad burocrática.
Lo que dijo ante dos moneros de La Jornada no sólo resulta ser inmoral para alguien que se dice de izquierda, sino también para alguien que respira y se dice ser humano.
Vamos, acusar a los desesperados padres de familia de preparar un golpe de estado muestra su grado de ignorancia y ganas de manipular.
Acusó a los padres con niños con cáncer, que pelean para que sus hijos tengan medicamentos, de insurrectos. Quizá al ver morir a sus hijos no les hagan falta ganas, pero de eso a impulsar un golpe es una auténtica estupidez y menospreciar el trabajo de López Obrador a niveles de teorías de la conspiración.
No cabe la menor duda de que el mundo neuronal del subsecretario de Salud y responsable de la pandemia es del tamaño de una hormiga y no parece entender el grado de responsabilidad que tiene, ya que por su culpa murieron más mexicanos de los que estadísticamente es el promedio internacional.
Pero, pensar que esas personas que imploran atención para que sus hijos no mueran es “casi un golpe de Estado”, deja en claro que en su pseudo conocimiento no entiende que un golpe de Estado lo realizan los militares o un grupo de gente con el apoyo del Ejército.
Parece no querer entender que se le piden medicamentos, no cuentos, ni justificaciones de ficción. Se le exigen hechos, no palabras. Podrá decir todo lo que quiera, pero que cumpla con la obligación de dar salud a los mexicanos.
En México, es un mito criminal de este izquierdista ignorante de ideología, con el que pretende justificar la criminal acción de no proporcionar medicamentos anti-cáncer a mexicanos que mueren por la política gubernamental y corrupta de quedarse con el dinero.
Deslizar, como lo hizo, que se usa una bandera como la de los niños con cáncer para impulsar un golpe de Estado, es una acusación que no es simplista, sino que deja en claro que es un crimen acusar a los padres desesperados.
Yo pregunto: ¿en qué cerebro cabe que un grupo de padres de familia puedan levantar en armas a un Ejército?
Entendemos que cualquier mito sirve para estar en las primeras planas, desviar la atención sobre los temas fundamentales y, en especial, para atraer los reflectores.
Y también culpa tiene quienes lo secundaron en sus falaces afirmaciones, como Rafael Barajas, monero conocido como El Fisgón. Es lamentable que aquellos que se erigieron en editorialistas con base en sus cartones llenos de críticas al poderoso, ahora se plieguen a lo que el poder les mandata.
Los dichos de Hugo López-Gatell Ramírez, como sus hechos médicos, carecen de sustento si no das pruebas.
Huelga señalar que pareciera que éste personaje, que ha incursionado en la política ramplona dejando de lado sus obligaciones como médico, no está a la altura de lo que los mexicanos requieren, sobre todo aquellos que fueron usados como votos.

 

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