EL PRI, ALITO Y SU DOBLE JUEGO

Por Luis Pinal Da Silva

Alejandro Moreno, con todo y curul que estrenará, está “tragando saliva”, luego de que varios grupos priístas le exigieran su renuncia tras el mal papel que tuvo el PRI en los pasados comicios, donde perdió todas las gubernaturas en juego.
La riña del martes afuera de la sede nacional del PRI encendió las alertas. Nallely Gutiérrez encabezó las protestas para exigir la renuncia de Alito por haber perdido ocho gubernaturas que retenía el tricolor, 250 municipios y un millón de votos.
Cerraron la sede con cadenas y después se les unió el ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz.
Por la tarde llegaron simpatizantes del líder nacional y nadie se imaginaba lo que sucedería. Un grupo de personas con palos en mano y algunos armados se enfrentaron con los priístas que apoyaban a Alito. Hubo detonaciones, lesionados y una guerra de declaraciones.
Alito señaló a Ulises y a Nallely de llevar al grupo de choque y de la “actitud gangsteril y porril”, dijo que son infiltrados de Morena y los acusó de privación ilegal de la libertad.
Obvio, Ulises Ruiz responsabilizó a Alito, Rubén Moreira, José Murat e Israel Betanzos de ese y otros ataques que sufran los militantes que mantienen tomado el PRI “de forma pacífica”.
Nallely dijo que la riña fue un montaje del líder del partido y se desmarcó del financiamiento de Dolores Padierna y René Bejarano.
Pero hay que tener mucho cuidado en lo que pase, ya que sí hay militancia enojada por los resultados electorales, más allá de los dimes y diretes de unos y otros.
Para darnos una idea del descalabro: 8 de las 15 entidades que se pusieron en juego son gobernadas por el PRI, pero las perdió en las urnas: Colima, Campeche, Guerrero, SLP, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala y Zacatecas.
Mención aparte merece Campeche, tierra de la que acaba de ser gobernada por Alito y que a pesar de dejar a su sobrino Christian Castro como candidato de la alianza, la perdió.
Pero ojo, porque otras de las inconformidades fue la integración de las listas a diputados federales por representación proporcional, donde Alito y sus secuaces se sirvieron con la cuchara grande y en el primer lugar por la cuarta circunscripción aparece el mismísimo Alito, quien será legislador a partir de septiembre y también colocó a la secretaria general del partido, Carolina Viggiano y a su esposo, el ex gobernador de Coahuila, Rubén Moreira, quien será el coordinador de la bancada.
Pero además, la señora Viggiano metió en la lista de pluris a uno de sus amigos cercanos, Marco Antonio Mendoza Bustamante, quien lleva como compañero de fórmula a Juan Pablo Beltrán Viggiano.
Pero no todo acaba ahí, ya que Alito colocó en la lista a Carlos Miguel Aysa Damas, hijo del gobernador interino de Campeche, quien sustituyó al Presidente Nacional del PRI en la gubernatura y a Mariano González Aguirre, hijo del ex gobernador de Tlaxcala, Mariano González Zarur.
Sin embargo, la historia no acaba. Alito culpa a Morena de estar detrás de los inconformes del PRI, siendo que él ofreció los 20 plurinominales a Andrés Manuel López Obrador y la llegada de Moreira como coordinador, lo confirma.

 

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