La GN en la Sedena puede volverse opaca y violar los derechos humanos

Especialistas advierten que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador formalizará la militarización del país con la incorporación de ese cuerpo de seguridad a la dependencia.

Con su incorporación a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), la Guardia Nacional se encamina a la militarización formal, lo que no garantiza la pacificación, y al contrario, genera la posibilidad de más violaciones a los derechos humanos, advierten especialistas.

Consultados sobre esta reestructura en la seguridad pública y nacional, los observadores coinciden en que la intención del presidente Andrés Manuel López Obrador no es blindar a la institución de una posible deformación, como sucedió con la Policía Federal, sino dar un paso más a la militarización.

El artículo 4 de la Ley de la Guardia Nacional establece que es una institución de seguridad pública, de carácter civil, disciplinada y profesional, adscrita como órgano administrativo desconcentrado a la Secretaría de Seguridad Pública.

Sin embargo, el presidente López Obrador prepara una iniciativa a la LXV Legislatura para que la Guardia Nacional se incorpore a la Sedena en 2023, previo a concluir su administración.

El mandatario federal afirmó que busca evitar que la Guardia se distorsione como sucedió con la Policía Federal y su entonces jefe, Genaro García Luna, quien se encuentra preso en Estados Unidos de asociación ilícita para el tráfico de cocaína, falso testimonio, participación en una organización criminal y otros cargos.

“Queremos que la Guardia Nacional se siga consolidando, no queremos que pasé después a Gobernación o a cualquier otra institución y en seis años esté echada a perder, por eso voy a proponer en su momento que forme parte de la Secretaría de la Defensa, como existe la fuerza aérea de la Defensa, forme parte de una rama, porque también no quiero quedarme con la responsabilidad de no haber propuesto las cosas que considero convienen al país”, dijo el pasado 15 de junio.

Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano, y Arturo Alvarado, profesor de El Colegio de México (Colmex) advierten que decir que la Guardia Nacional era un cuerpo civil, fue un engaño para que fuera aprobada, pero la intención siempre fue que fuera una institución de corte militar, y muestra de ello es que ahora el presidente López Obrador busca formalizar la integración del cuerpo de seguridad al Ejercito.

“Es una militarización. Es una absorción de parte de los militares de la función policial federal, esto es un problema estructural de trasfigurar al Estado mexicano y al Estado de Derecho”, advierte Alvarado, especialista en justicia, derechos humanos y seguridad.

Desde sus primeros meses, la Guardia Nacional ha dado pasos hacia su militarización. Está integrada por 99,946 elementos, de los que el 80% procede de fuerzas militares, así como sus 32 mandos.

Aunque inicialmente no lo reconocían, hace unas semanas, el exsecretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, reconoció que el 80% de los integrantes de la Guardia es civil.

“La más importante de ellas es que la base de la Guardia Nacional son marinos y militares, muy probablemente un 80%. Consecuentemente no hay mandos civiles para conducir una organización que tiene esa conformación”, detalló en un evento en el que los gobernadores de Morena firmaron una carta compromiso con la Cuarta Transformación.

De acuerdo con Durazo Montaño para coordinar a la Guardia se requieren 250 mandos aproximadamente, uno por cada una de las 266 coordinaciones territoriales diseñadas en la Estrategia Nacional de Paz y Seguridad, quienes deben contar con una formación de entre 20 y 25 años; sin embargo, el contexto de violencia por el que atraviesa el país no permite esperar a formar esos cuadros.

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