Olga Sánchez Cordero, presidenta de la mesa directiva del Senado

La ex titular de la Segob fue designada como presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República para el primer año de la LXV Legislatura, relevando en el cargo al senador de Morena (compañero de partido) Eduardo Ramírez.

La elección de la ex titular de Gobernación como presidenta de la Mesa Directiva del Senado de la República, no fue por unanimidad. Apenas se dio con 79 votos a favor, 17 votos en contra y una abstención.

Junto con Olga Sánchez Cordero, estarán los senadores José Narro Céspedes (Morena), Noemí Reynoso Sánchez (PAN), y Jorge Carlos Ramírez (PRI) como vicepresidentes, y las secretarías serán ocupadas por las legisladoras Noemí Camino Farjat, Verónica Delgadillo García (ambas de MC), Nancy de la Sierra (PRI) y María Celeste Sánchez (Morena).

Sánchez cordero se reintegró el pasado viernes a la Cámara alta y este próximo miércoles comenzará primer periodo de sesiones de la LXV Legislatura.

Olga Sánchez Cordero acumula una larga trayectoria rompiendo techos de cristal que la lleva ahora a presidir el Senado mexicano. Hasta la semana pasada era una de las figuras más importantes —y la más progresista— del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, pero a sus 74 años de edad decidió salir del gabinete para regresar a su escaño en el Senado.

Desde que Sánchez Cordero dio en 2018 el salto a la política, ha impreso un estilo personal de diálogo y consenso muy distinto a la polarización de López Obrador, por lo que fue recibida en el Senado por alabanzas de todos los grupos.

La cámara alta será la nueva trinchera donde intentará impulsar su agenda feminista, la despenalización de las drogas y el apoyo al aborto, asuntos que no pudo empujar desde el Gobierno por el desinterés del presidente.

El salto a la política lo dio en 2018 como el gran fichaje de López Obrador para su proyecto de “transformación” de México en las terceras elecciones presidenciales a las que se presentaba el político izquierdista.

Aunque ganó un escaño de senadora con el Movimiento Regeneración Nacional, Sánchez Cordero aceptó el encargo de López Obrador para ser su mano derecha y la primera secretaria de Gobernación de la historia de México.

Pero su perfil no siempre encajó con el estilo de López Obrador, más conservador en lo social que Sánchez Cordero y partidario de la confrontación.

Si bien sustituyó a López Obrador en sus ruedas de prensa matutinas cuando el presidente estuvo enfermo de covid-19 en enero pasado, para aquel entonces ya hacía tiempo que había perdido peso en el gabinete.

Pese a su defensa del aborto, Sánchez Cordero admitió que no estaba en los planes del presidente impulsar la despenalización a nivel federal, y tuvo que encajar los recortes presupuestarios del Instituto Nacional de las Mujeres.

Aunque se despidió del Gobierno con una retahíla de elogios hacia López Obrador, en el Senado navegará en un entorno más libre y cómodo donde reimpulsar su agenda: “A mis colegas senadoras, les digo que me incorporo a participar actuando por y para las mujeres de México”, fue su declaración de intenciones al asumir el nuevo puesto.

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