La ciudad se ha ido quedando sin sus lagos, datos de la UNAM.

Los lagos de la capital ayudaban a regular las temperaturas, evitando climas extremos en el Valle de México.

Erika Danaé López Espinoza investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrolló modelos matemáticos para descubrir cómo era el clima en lo que ahora es la Ciudad de México, cuando todavía contaba con sus lagos.

En el Valle de México existían cinco lagos que abastecían de agua a los habitantes de la cuenca. Pero no sólo eso, hace 500 años estos cuerpos de agua también eran determinantes para el clima de aquel entonces. Se trataba de los lagos de Zumpango, Xaltocan, Texcoco, Xochimilco y Chalco.

Sin embargo, tras la caída de Tenochtitlán y la instauración de la Nueva España, el cambio en el territorio empezó a provocar inundaciones en las que se dañaban los edificios y morían decenas de personas. Fue a raíz de esto que comenzaron las obras de drenaje que poco a poco fueron llevando a la casi total desaparición de los cinco lagos.

Hoy en día, permanece en la Ciudad de México el sistema lacustre de Xochimilco. Sin embargo, continúa la invasión del concreto. La Jefa de Gobierno de la capital, Claudia Sheinbuam, recientemente inauguró un puente vial para el cual se tuvo que construir por encima de una parte del humedal.

La construcción se llevó a cabo a pasar de las protestas por parte de las y los habitantes de Xochimilco. La obra incluso fue detenida por un tiempo mediante amparos presentados por los y las vecinas organizadas, que utilizaron como argumento legal que una parte de la obra se estaba construyendo sobre un área protegida por la convención Ramsar al considerarla parte de un Humedal de Importancia Internacional.

Pese a ello, las obras se llevaron a cabo y la construcción se terminó e inauguró el pasado 4 de septiembre.

Según las modelaciones matemáticas de la académica Danaé López, la depredación del sistema lacustre de la Ciudad de México ha provocado que el clima sea más extremo. Es decir, los días son calurosos y las noches más frías.

Cuando aún existían los cinco lagos del Valle de México, ocurría que los cuerpos de agua regulaban las temperaturas, por lo que los cambios no eran tan drásticos. La manera en que los lagos contribuían a evitar estos cambios extremos era con el aporte de humedad al ambiente “que resulta fundamental para regular las fluctuaciones extremas de la temperatura (máxima y mínima) que se presenta durante el día”, explica la UNAM en un boletín.

Por otro lado, en una simulación matemática la, Danaé López encontró que “el sistema de lagos simulado acumula el calor durante el día y lo libera durante la noche, además de que regula las fluctuaciones externas de la temperatura durante el día, logrando días menos cálidos y noches menos frías”.

Además, con la presencia de los lagos, las velocidades del viento en la cuenca eran mayores. Lo mismo ocurre con las precipitaciones.

En todo México, la académica de la UNAM señala que el incremento de la temperatura global es una situación preocupante. La temperatura global en el  2020 llegó a 1.2 grados centígrados por arriba del promedio de antes de que se establecieran las grandes industrias en el mundo. México, por su lado, tiene un promedio de 1.7 grados, señaló Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático; de tal forma que se coloca por encima de la temperatura promedio global.

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