CELAC proponen integración comercial de países para sustitución de politica de bloqueos

El encuentro provocó severos cuestionamientos de los gobiernos de Colombia, Uruguay y Paraguay.

La reciente cumbre de la Comunidad de Estados Americanos y Caribeños (CELAC) que se celebró en la Ciudad de México, fue por demás accidentada con la polémica presencia de los dirigentes de Cuba, Venezuela y un representante diplomático de Nicaragua.

En medio de la controversia, el presidente de México Andrés Manuel López Obrador, propuso la integración comercial de los países de la región para construir con Estados Unidos y Canadá una comunidad económica para sustituir la política de bloqueos, lo cual se vio empañado por la presencia de Miguel Díaz-Canel, de Cuba, y de Venezuela, Nicolás Maduro, quienes crisparon la mesa de debate y las intervenciones se dividieron entre los que buscan empoderar a la CELAC y entre quienes consideran que ese ya es el papel que ejercer la Organización de Estados Americanos (OEA).

Los gobiernos de Colombia, Uruguay y Paraguay, cuestionaron la presencia de sus homólogos de Venezuela, Cuba. De hecho, el Gobierno de Colombia expresó su repudio a la participación del gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro en la VI Cumbre de Jefes de Estado de la CELAC, dado que – se expuso – “el gobierno de Venezuela se ha apartado de los principios democráticos, el respeto a las libertades ciudadanas, y la observancia del respeto a los derechos humanos”.

En su momento, los presidentes de Uruguay Luis Lacalle Pou y de Paraguay, Mario Abdo Benítez criticaron la presencia de Maduro, Miguel Díaz Canel, presidente de Cuba y del representante de Daniel Ortega de Nicaragua.

Y en México, el Grupo Parlamentario del PAN en el Senado de la República manifestó su más enérgico rechazo a la presencia en México de los presidentes y representantes de alto nivel de Cuba, Venezuela y Nicaragua que participaron de la VI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Celac.

Los senadores de Acción Nacional sostuvieron que la presencia en México de estos líderes envía una señal desalentadora para la democracia mexicana y constituye una violación al principio constitucional de la defensa y promoción de los derechos humanos, consagrado en el artículo 89 fracción X de la Constitución.

Además, plantearon que no se puede seguir recibiendo a los líderes antidemocráticos de países como Cuba, Venezuela y Nicaragua sin solidarizarse con las sociedades de estos países que sufren la violación generalizada de sus libertades y derechos esenciales.

En particular, plantearon que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, como líder político extranjero, no debió ser invitado a los festejos del 211 aniversario de la Independencia de México, el pasado 16 de septiembre.

“Recibir a Díaz-Canel, equivale a dar un espaldarazo a la represión de la que han sido objeto cientos de miles de cubanos y hacerlo durante una fiesta patria como la del 16 de septiembre es un insulto a todos los mexicanos”.

Señalaron que México se ofreció como sede para el diálogo entre el gobierno venezolano y la oposición, con la moderación de especialistas de Noruega.

“El gobierno de México y su Canciller, Marcelo Ebrard, debieron mantener esa neutralidad, (pero) al recibir al presidente Nicolás Maduro rompe con ese criterio de neutralidad y objetividad con el que deben de construirse los acuerdos”.

Además, subrayaron que es pertinente llamar la atención del Ejecutivo sobre las consecuencias de esta política exterior que no articula planteamientos de Estado y que no recoge los consensos nacionales en lo que respecta tanto a las relaciones de México con los países miembros de la CELAC, como a la opinión general sobre la importancia de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

La bancada panista en el Senado advirtió que durante la próxima comparecencia del canciller Marcelo Ebrard, a propósito de la Glosa del Tercer Informe de Gobierno, lo cuestionará duramente sobre las posiciones expresadas en esta Cumbre, los resultados alcanzados y “la lamentable presencia en México de líderes y representantes de gobiernos autócratas y opresores que no tienen un lugar legítimo que ocupar en la comunidad regional de las democracias latinoamericanas y caribeñas”.

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