San Marino aprueba, legalizar el aborto en referendum.

El diminuto país, fuertemente católico, aprobó con el 77 por ciento de los votos permitir la despenalización del aborto y rechazar una ley impuesta contra la interrupción del embarazo impuesto desde 1865.

La pequeña república de San Marino, uno de los países más pequeños del mundo ubicado en el centro de Italia, votó el domingo en referéndum por una amplia mayoría a favor de la legalización del aborto, según los resultados provisionales publicados por el Ministerio del Interior. Con esto, se rechaza una ley de 150 años que lo penalizaba y ahora el diminuto país se conviértete en el estado más reciente en aprobar la interrupción del embarazo bajo ciertas circunstancias, según los resultados de una consulta.

Un 77 por ciento de los votantes del país, de fuerte tradición católica, aprobó la opción de dar a las mujeres la libre elección de abortar hasta las 12 semanas de embarazo y después, en caso de amenaza para la vida de la madre o de malformaciones detectadas en el feto, según los resultados, que abarcan 33 de los 37 colegios electorales. La votación se produce tras casi dos décadas de intentos fallidos para lograr la despenalización del aborto en el país.

Como los votos fueron por mayoría, el Parlamento de San Marino tendrá que legalizar el procedimiento, ya que no hay límite de quórum, según la prensa local.

San Marino, donde la religión católica es mayoritaria, era uno de los pocos países donde el aborto es ilegal o está fuertemente limitado junto a Ciudad del Vaticano, Malta, Andorra, Liechtenstein y Polonia. Las sanmarineses suelen acudir a Italia para abortar, lo que, según los impulsores del referendum, les causa cargas económicas, además de penalizar a las mujeres que han sido violadas, mientras que los opositores alegaban que toda la población, compuesta por unas 34 mil personas, puede acceder gratuitamente a anticonceptivos.

El referéndum se fijó después de que una campaña de petición para revocar la ley del aborto de 1865, que fue confirmada en la época fascista. Los delitos se mantuvieron en el Código Penal que entró en vigor en 1974.

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