Migrantes rescatados salen de Tamaulipas; son repatriados desde Tampico.

Tres autobuses foráneos esperan para ingresar a la zona de hangares del Aeropuerto Internacional de Tampico, es casi mediodía y por las ventanas se observan a un par de bebés jugando con carritos. Los padres jalan a los niños de los brazos para que no les tomen fotos y tampoco videos, pero a los menores, que esperan en el autobús con aire acondicionado, les llama la atención el movimiento de camionetas, patrullas y guardias nacionales que hacen la custodia.

Son tres autobuses llenos de migrantes centroamericanos que serán repatriados. Al mediodía de este sábado, se espera ya el segundo y tercer vuelo, ya que el primero salió a las 02:40 de la madrugada de las instalaciones aeroportuarias. Los niños, desde las ventanas del autobús, sonríen, saludan, dicen adiós, tal vez sin tener idea de que van a volar por primera ocasión, pero ya de camino a casa.

Al mediodía, más de 400 migrantes centroamericanos dejaron Tamaulipas para se repatriados, pero en el transcurso del día, habrá más vuelos, se estima que esté sábado se vayan los 650 que fueron rescatados de la carretera Victoria-Monterrey, en contenedores de tráiler. Pasaban frío y sin alimento, dicen las versiones periodísticas. Un asiento no les impide a los bebés que jueguen con un carrito de color azul, de que interactúen mientras el personal del aeropuerto saca sus pertenencias para colocarlas en el carrito maletero, el cual se llena de mochilas y hasta una que otra bolsa de plástico con ropa.

Cuando logran pasar a la zona de los hangares, hay un filtro sanitario, se bajan los migrantes, se forman en fila y les toman las temperatura. Se les aplica gel antibacterial y les preguntan si tienen alguna sintomatología asociada al coronavirus.

En el operativo que se ha desplegado la Guardia Nacional y Migración están muy movidos, hasta se fue por los centroamericanos rescatados a Ciudad Victoria, como parte de la colaboración que llevan a cabo. Mientras tanto, los menores nunca dejan de jugar desde el interior de un autobús custodiado, siempre con una sonrisa, esa que es característica de la nobleza de un niño.

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