CAMBIO DE COLOR

Por Luis Pinal Da Silva

El que Manuel Espino se integre a Morena, vuelve a enardecer al pueblo bueno y sabio que no debería de permitir a quienes quieren servirse del poder político.

Con el anuncio de Espino Barrientos, que se suma de manera institucional a las filas de Morena, queda más que claro que el pueblo ha quedado como mero espectador, que solamente mira de lejos como encabezan, puestos, candidaturas y posiciones privilegiadas de poder, personajes que están en las listas del prianismo rancio, corrupto, opresor y del que juramos que los mandamos a la muerte el 1 de julio del 2018.

Las circunstancias son diferentes. Hoy el discurso es un tanto distinto, se dice y se comenta desde Palacio Nacional, de la viva voz de nuestro presidente de la cuarta transformación, que Morena es un movimiento donde caben todos aquellos opositores y opositoras, siempre y cuando juren lealtad y que ya cambiaron para poder encabezar el movimiento desde arriba, y debemos tener la confianza que ya estando de este lado, se apegarán a los principios de no robar, no mentir y no traicionar, cosa que no ha sido del todo cierta, porque siguen haciendo de las suyas y sigue habiendo corrupción en todos los niveles.

Pero, en este y en muchos casos, la lógico nos dice que no podemos permitir que el impulsar el cambio verdadero quede atrás, por el miedo a que seamos señalados de traidores, cuando la traición a todas luces está restregándose en nuestra cara, de la mano de los que tienen el poder de nombrar impresentables, indeseables, corruptos, esos que se nos llenaba la boca llamándoles prianistas ratas y que hoy están en el gobierno de Juntos Haremos Historia.

El presidente debe ponerse más firme en que las órdenes y/o sugerencias que expresa se cumplan, porque entonces sí, no sabemos qué pasará al final del sexenio cuando lleguen los monstruos de la política a los que se les está permitiendo la entrada desde esos niveles, ya que sabemos que son capaces de todo con tal de conservar los privilegios a los que están acostumbrados y, no lo dudo, hasta quieran hacer que sea el primer presidente que pise la cárcel; la verdad que eso sí me preocupa y mucho, porque algunas de las personas cercanas al poder político y al poder económico no tienen escrúpulos y solo velan por sus intereses.

Para poder sacar a las familias de la pobreza, tenemos que elegir a candidatas y candidatos afines a los principios de honestidad que velarán por impulsar políticas públicas que generen igualdad de oportunidades para todas y todos; esa es nuestra máxima lucha y tarea para que el verdadero poder del pueblo se manifieste en un beneficio general y no solo para unos cuantos.

La revolución de las consciencias sigue en marcha y es un hecho que no se puede detener.

Por ello, hay que denunciar todas las irregularidades que se vean en la clase política sin miedo, somos muchos quienes sí seguimos en el camino del cambio y la verdadera transformación de México.

Apoyemos en redes a quienes, con todo y miedo, encabezan luchas para acabar con la corrupción, con los malos manejos, con la impunidad, hagamos que renuncien quienes no entienden que llegaron a servir a la gente y no a servirse como lo hacían los del sistema que queremos erradicar y dejar atrás.

Denunciar y exhibir a quienes se sienten intocables es parte de la lucha que hará que las cosas sucedan y que el beneficio se sienta.

Hoy Manuel Espino es el claro ejemplo del lobo con piel de oveja; es un hombre que se gestó en el Yunque; es un hombre ligado a organizaciones católica de ultra-derecha.

Indudablemente, no puede ser considerado un hombre de izquierda, aunque lo cobije Morena.

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