CUBA LA BELLA… “DICTADURA DEMOCRÁTICA”

Por Luis Pinal Da Silva

Alberto Díaz-Canel manejó todo a su antojo y su estrategia para el 15N le salió redonda, con la contención en las calles de miles de ciudadanos que lo único que buscan es contar con libertad, tener un país democrático.

Si bien no se vieron enfrentamientos entre policías y manifestantes, ni arrestos masivos en donde la violación a los derechos humanos sea elemento constante, como las que presenciamos hace cuatro meses, lo que no se puede negar es que el silencio emanado de la isla daba cuenta de que algo no estaba bien.

En esta ocasión, el camino fue el de la intimidación, ya que las casas de los líderes y activistas opositores amanecieron sitiadas; tenían la orden de no salir, aquellos que se atrevieron, fueron arrestados de inmediato.

Por eso el régimen cubano asegura que no hubo nada.

Así, lo que se asomaba como una gran manifestación, derivó en una movilización contenida.

Artículos periodísticos señalan que fueron muy pocas las personas que lograron salir a la calle y que portaron camisas blancas, como se había solicitado.

Pero en portales como 15ncuba.eu, la narración del minuto a minuto sí dio cuenta de actos represivos: Berta Soler, Ángel Moya, Agustín Figueroa, Leticia Ramos, Rafael Santos, Pedro López, sólo algunos de los líderes arrestados; pero también se reportó el acoso contra Yusleydis Valero, Neurolina Cardo, Yolanda Carmenates Fernández, Juan Carlos Melo González, Zelandia Pérez, María Elena Mix y Carolina Sansón.

De acuerdo al Observatorio Cubano de Derechos Humanos, se anotan 49 retenciones domiciliarias, 25 amenazas y actos de intimidación frente a las casas de activistas en las que incluso se llegó a cortar el servicio de internet.

Cuba pudo haber vivido una ola de protestas sin precedente, pero el régimen cambió su estrategia, optó por la intimidación.

En varios puntos del mundo, Estados Unidos, Francia, Italia, Suiza y España se movilizaron en pro de la libertad cubana. En México, la protesta fue frente a la embajada de la isla, pero bastante discreta, sin embargo, lo expresado en Palacio Nacional, otra vez, se quedó corto:

“Sencillamente no tengo opinión, son decisiones de otro país (…) En general, sobre todo que no haya represalias en contra del pueblo, gobiernos que han decidido tener un sistema político determinado (…) Estoy en contra del bloqueo, creo que es inhumano, nadie tiene derecho a aislar, asfixiar a un pueblo. Nadie tiene derecho a que, mediante esas prácticas, se lleve a un pueblo a rebelarse contra su gobierno, eso es vil, canallesco (…) Después de dos siglos de predominio de una política, que un país tenga la arrogancia de sentirse libre e independiente, sólo por ese hecho merece toda nuestra admiración y todo nuestro respeto…”, expresó Andrés Manuel López Obrador en su conferencia.

No es la primera vez que se desmarca de las polémicas generadas en países cuyos gobiernos son sumamente cuestionados.

Incluso, a más de una semana de la elección en Nicaragua, en la que el presidente que buscaba la reelección se encargó de encarcelar a sus contrincantes, México ha optado por mantener distancia.

No votó a favor del desconocimiento del proceso electoral en Nicaragua, como sí lo hicieron la mitad de la mayoría de países que integran la OEA.

En el caso de Cuba, otra vez, decide quedarse callado, no importa que se hable de la libertad y el futuro de todo un país, uno muy cuestionado desde hace décadas.

 

 

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