El vino mexicano busca su lugar en el mundo

La industria tendrá que incrementar su producción si quiere mejorar su presencia en el extranjero y afianzar su participación en el mercado nacional.

Los productores vitivinícolas del país se han puesto una meta: que 2022 sea el año del vino mexicano, para así aumentar su presencia en el mercado nacional e internacional.

Como parte de esta agenda, el Consejo Mexicano Vitivinícola (CMV) realizará una gira internacional para presentar algunas etiquetas de bodegas mexicanas en foros internacionales de Asia, Canadá, Francia, España y otros países europeos.

Hans Backhoff, presidente del CMV, comenta que una de las plataformas más relevantes será el desarrollo del 43 Congreso de la Viña y el Vino, que se realizará en Ensenada, Baja California, durante 2022. El evento pretende ser el punto de arranque para promocionar el producto y la cultura vitivinícola mexicana en los foros internacionales en los que tendrán participación.

Pero no todo es el extranjero. El CMV trabaja con el gobierno de la Ciudad de México para hacer una vendimia en el Zócalo durante el primer semestre del próximo año, además de buscar la declaratoria para el Día del Vino Mexicano.

Para Backhoff, el potencial de crecimiento para el vino hecho en el país está en la recuperación de la demanda de los consumidores, que recobró la tendencia de crecimiento de 2019 tras la interrupción de la pandemia en 2020. «Afortunadamente, 2021 ha sido mejor de lo proyectado. Ya estamos retomando y estamos en un momento estratégico. Hemos visto una unión a nivel nacional que nos ha hecho mucho más fuertes y que nos permite enfrentar situaciones como las que vienen el próximo año», puntualiza.

Paz Austin, directora general del CMV, afirma que a favor de esta recuperación está la reactivación de eventos, que ha permitido tener crecimientos en ventas de doble dígito. «Volvimos a agarrar un crecimiento importante y nos está poniendo en una escena internacional. Viene un segundo boom del vino mexicano», asegura.

La directiva agrega que otra situación que permite afirmar esto son los premios que durante 2020 ganaron algunas etiquetas nacionales en concursos mundiales en Canadá y Bruselas.

La estrategia pretende crecer las exportaciones, que en la actualidad llegan a 25 países, y mejorar la presencia en México, en donde tres de cada 10 botellas que se comercializan son etiquetas nacionales. «Hay mucho por crecer, mucha gente de los estados productores no sabe que se fabrica vino en su entidad», dice Austin.

Romper la barrera de la producción

Para lograr estos objetivos, los productores vitivinícolas tendrán que crecer la producción, que ahora es de 7,000 hectáreas.

Backhoff comenta que una de las metas es duplicarla para mantener la participación de 30% del mercado y elevarla a mediano plazo a 50%, que es la cifra en otros países con condiciones similares a las de México. Para llegar a este último porcentaje se requiere crecer la producción a 20,000 hectáreas.

«El panorama es positivo y están las oportunidades. Hay una preferencia muy clara por el mexicano hacia el vino nacional y ahora lo que tenemos que hacer es producirlo», asegura.

En el país, hay 14 estados productores, en los que se cultivan 18 variedades de uva: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Coahuila, Durango, Guanajuato, Jalisco, Nuevo León, Querétaro, Puebla, San Luis Potosí, Sonora y Zacatecas.

La industria vitivinícola emplea a 500,000 jornaleros y del medio millón de toneladas de todas las vocaciones de uva que se producen en el país, 12.5% se utiliza para la elaboración de vinos, para llegar a 2.5 millones de cajas al año.

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