LOS EXAGERADOS

Por Luis Pinal Da Silva

No cabe duda que, si de políticos mediocres se trata, México es numero uno en este renglón.

Hugo López-Gatell Ramírez, el epidemiólogo “estrella” de la 4T, ya no mide sus balbuceos y se tira con todo a pesar de que la evidencia de sus verdades a medias, o mentiras completas, son más que ostensibles.

Metido a político involuntario, el señor López-Gatell asegura que es exagerado lo que se comenta sobre Ómicron, la nueva variante del Covid-19, y si a esas vamos, pues Japón es un país exagerado al decidir cerrar de manera inmediata sus fronteras a todos los visitantes extranjeros.

El país nipón, con toda la exageración del mundo, cuenta con una población similar a la que tiene México, ha registrado 18,354 muertes por Covid-19 y todo por exagerado.

La recopilación de pifias del subsecretario de Salud es mucho más amplia y lamentable, porque se presenta como experto en temas epidemiológicos.

Y ahora el “experto” de la 4T está preocupado por las afectaciones a la economía y el bienestar del pueblo, por si les suena el eslogan, que, por mandar los mensajes pertinentes ante los efectos desconocidos de una Ómicron, calificada por la Organización Mundial de la Salud como una variante de “riesgo muy elevado”.

Hoy más vale exagerar, sin llegar a extremos de impedir, por ahora, las actividades económicas que apenas se han retomado.

Ya vimos cómo los efectos de la tercera ola del verano provocaron una baja en la actividad económica hasta provocar un dato negativo en el desempeño del Producto Interno Bruto. Es un muy alto costo para un país que no tuvo alivio para su población desde el Gobierno.

Así, el Gobierno mexicano no solo minimiza el impacto de esta nueva variante, sino que mantiene la convocatoria para que este miércoles primero de diciembre se llene el Zócalo de la Ciudad de México, porque el presidente Andrés Manuel López Obrador quiere “festejar” sus tres años en el poder.

México, con datos oficiales, tiene 294 mil muertes registradas lo que convierte a este país en el cuarto con mayor mortalidad del planeta. Japón, el exagerado, está en el lugar 42 de mortalidad en esta pandemia con todo y sus 126 millones de habitantes.

Podemos tener muchas objeciones en la comparación con las cifras de Japón: primer mundo, hábitos alimenticios, responsabilidad cívica, en fin. Pero no podemos actuar en México como si no hubiéramos aprendido nada del inicio de esta calamidad mundial.

El presidente López Obrador dice que no hay que espantarnos con Ómicron porque no hay información confirmada. Pero el 28 de enero del año pasado dijo de la Covid-19 que México era uno de los países mejor preparados y con menos riesgos por la afectación de ese virus.

Dos días después dijo “no debe haber alarmas porque se piensa que ese virus llamado coronavirus no es tan dañino, tan fatal”. “Ni siquiera es equivalente a la influenza”, comentó un mes después.

Y si nos olvidamos del “detente” y el “salgan y abrácense”, no podemos dejar de lado que el Presidente asignó y mantiene a un personaje como Hugo López-Gatell al frente del combate a la pandemia.

Hay tanto riesgo de contagio en una plaza comercial, un estadio a reventar o en el Zócalo lleno este miércoles. Tiene que ser una decisión personal arriesgarse de esa manera en medio de una pandemia que está lejos de terminar.

Pero el mensaje correcto de la autoridad sí es indispensable y urgente para evitar los riesgos innecesarios. De lo contrario pecarán de exageradamente absurdos.

 

 

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