DEL ALBIZAUL AL AZUL PÁLIDO

Por Marco Antonio Mendizábal

 

Marko Cortés acertó en algo: en adelantar que al Partido Acción Nacional le espera una paliza en los comicios del próximo año, cuando estarán en disputa seis gubernaturas, pero parece que solamente adelantó lo que ya estaba pasando: la debacle.
Los pésimos resultados que obtuvo el blanquiazul en la elección extraordinaria de una fórmula al Senado en Nayarit, que estaba vacante desde noviembre del año pasado, dan cuenta de ello.
De acuerdo al Programa de Resultados Electorales Preliminares, la candidata de la alianza Morena-Partido Verde-Partido del Trabajo, Rosa Elena Jiménez Arteaga, resultó triunfadora con 51.8% de los votos; seguida del abanderado de Movimiento Ciudadano, Ignacio Flores Medina, quien obtuvo 33.6% de las preferencias.
La aspirante del PAN, Anel Zarina Cabrales Pérez, quedó en quinto y último lugar, por debajo (aunque usted no lo crea) de los candidatos del PRD y PRI, al obtener sólo 2.4% de los votos, que se traduce en poco más de tres mil sufragios.
Este hundimiento se entiende por lo siguiente: la dirigencia nacional abandonó a sus candidatos.
Últimamente Marko Cortés ha estado más distraído que de costumbre, tratando de apagar los brotes de inconformidad que le surgen un día sí y otro también al interior del partido; el más reciente con algunos ex gobernadores que gozan de una influencia entre buena parte de la militancia.
La reacción del senador Damián Zepeda, al conocer este resultado fue más que elocuente. A través de sus redes sociales el sonorense escribió: “Nayarit lo ganamos en 2017 y gobernamos hasta hace unos meses… Ayer hubo elección para el Senado, el PAN 5to lugar con 2.4% de votos, debajo de TODOS los partidos. La competencia fue entre Morena y MC. Debemos reconocer crisis y corregir rumbo. Dejar de ver sólo hacia adentro”.
A pesar de ello, dudo que Marko Cortés esté dispuesto a hacer autocrítica y, de ser necesario, hacerse a un lado para que alguien que, sí tenga la capacidad, pueda sacar a flote al partido, o como es su costumbre, volverá a repartir culpas, sin asumir su responsabilidad.
Ésta es otra llamada de atención para, como dijo Damián Zepeda, se corrija el rumbo del partido y se pueda evitar el colapso en la jornada electoral de 2022, pero si Marko Cortés se empecina en mantenerse al frente de la dirigencia nacional, lo único que obtendrá será esa derrota apabullante que predijo, pues incluso en Aguascalientes, que es la entidad en donde tiene puestas sus esperanzas, podría perder la elección, por su afán de imponer a su candidata.
No cabe duda que el PAN es mucho partido para Marko Cortés que, si tuviera un poco de dignidad, ya se hubiera retirado desde hace mucho, mucho, tiempo.

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