EL DISCURSO, EL ANCLAJE Y LO QUE QUEDA

Por Luis Pinal Da Silva

Andrés Manuel López Obrador ha hecho carrera durante demasiados años colocando su discurso del lado de los pobres y pregonando que su liderazgo depende de representarlos primero que a cualquier otra persona.

Y en su discurso perenne, la metáfora del anclaje a la izquierda es una de sus favoritas, ya que le ha servido para distinguirse de quienes él descalifica como la izquierda “modosita”, que es como suele referirse al centroizquierda o a la socialdemocracia.

El presidente también ha sido virtuoso para explicar la distancia que supuestamente le separa de las expresiones que señala como conservadoras o neoliberales.

La estrategia del anclaje ha sido ciertamente virtuosa para dotar de significados a la geografía política mexicana.

Y, en este sentido, le ha sido atinada para descifrar varios malestares abstractos a partir de un lenguaje inventado por él mismo que no siempre es verdadero, pero con frecuencia es verosímil.

El discurso del Presidente se volvió mayoritario no solo porque obtuvo mayoría de votos en las urnas, sino también por haber logrado que éste se utilizara masivamente en la conversación política.

La cara contraria de este triunfo es la obvia tragedia de las oposiciones, que cada vez ven más difícil llamar la atención dentro de los reducidos márgenes que deja el lopezobradorismo para la acción independiente.

Si se concediese que la política es representar a algo o alguien, ¿qué representan realmente el PAN, el PRI o el PRD en el actual debate nacional?

Mientras el PAN se disuelve en un océano de indefiniciones y el PRI navega entre la abnegación y la falsa rebeldía, el PRD no logra precisar por qué su izquierda sería más atractiva en comparación con la dominante.

Es innegable que la democracia requiere de pluralidad, pero también de partidos cuya oferta sea nítida y distinguible para las personas que pretende representar.

Ante las indefiniciones de la oposición, cabe imaginar que esos partidos saldrán muy mal parados el año próximo durante el ejercicio de “ratificación” de mandato y también en los varios comicios electorales de las entidades.

En suma, se trata de oposiciones sin orilla donde anclarse y esta es la principal victoria del lopezobradorsimo.

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