Es la cinta “Kingsman: El origen” un complot lleno de historia

La precuela de saga de espías, reinventa hechos de la Primera Guerra Mundial con trama emocionante; llega el jueves.

El asesinato de Francisco Fernando, heredero al trono austrohúngaro, en 1914. La movilización del ejército Ruso a la Gran Guerra ese mismo año. El Telegrama Zimmermann, de 1917, en que Alemania ofrecía una alianza militar a México e invadir Estados Unidos.

Tales sucesos, leña al fuego bélico a inicios del siglo 20, no fueron fruto del azar. Claro, de acuerdo con la propuesta de Kingsman: El Origen, película que se estrena el jueves y que mezcla el thriller de acción de espías con una irreverente revisión de la Historia.

El nacionalista Gavrilo Princip, quien disparó a Francisco Fernando; Rasputín, el místico que influenciaba en el Zar Nicolás II, y Erik Jan Hanussen, el hipnotista que aconsejaba al Káiser Guillermo II de Alemania, obedecían a un genio del mal. Uno que debía ser detenido.

El Origen es la tercera entrega fílmica de la saga de espionaje creada por Matthew Vaughn e inspirada en las novelas gráficas de Mark Millar. Sirve como precuela a El Servicio Secreto (2015) y El Círculo Dorado (2017).

Shola (Hounsou), un chofer/guardaespaldas africano, experto en combate con armas blancas, y Polly (Arterton), una ama de llaves letal con las armas de fuego, fueron miembros de la primera generación de la organización secreta Kingsman.

Liderándolos, el Duque de Oxford (Ralph Fiennes), un multimillonario viudo, sobreprotector con su hijo Conrad (Harris Dickinson), un pacifista que desea evitar derramamientos de sangre inútiles. Ah, pero que también es un esgrimista mortal.

Los villanos, autores de conjuras aquí y allá que alientan guerras y violencia, son legión y de relumbre. Pero los héroes no se quedan atrás: …El Origen plantea una red de espías “invisibles” como respuesta.

Vaughn, quien ya había mezclado hechos reales y fantasía con X-Men: Primera Generación, puso especial cuidado en la recreación de la época. Está ahí el esplendor del Palacio de Invierno en San Petersburgo, por ejemplo, pero también la sanguinaria crudeza de las trincheras en el frente de batalla.

Lo mismo ocurre con la caracterización de los personajes reales. Brilla el actor Tom Hollander, quien interpreta a tres hombres de poder que eran primos: el Rey Jorge V de Reino Unido, el zar Nicolás II y el Káiser Guillermo.

También destaca el Rasputín de Rhys Ifans, no sólo un charlatán e hipnotista loco, sino un imponente y estrafalario peleador que utiliza los bailes cosacos como base de su estilo. Una locura, dice Arterton.

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