Decepcionante la economía en Alemania durante el 2021

El PIB de Alemania aumentó 2.7% en 2021 lastrado por dificultades en la industria.

Alemania vio frustradas sus expectativas de fuerte recuperación económica en 2021, debido a la escasez de insumos industriales y a la crisis sanitaria mundial, lo que la situó a la zaga de los países europeos.

La primera economía europea registró un leve aumento de 2.7% en su PIB del año pasado, según datos preliminares del instituto de estadística Destatis publicados el viernes.

“Las grandes expectativas de principios de 2021 de la coyuntura alemana sólo se cumplieron parcialmente”, resumió Fritzi Köhler-Geib, jefa economista del banco público KFW.

Optimistas al principio, las previsiones de crecimiento han sido revisadas a la baja en varias ocasiones a lo largo del año.

Debido al “aumento de las dificultades de suministro y material”, “la cuarta ola de Covid-19” y “un nuevo refuerzo de las medidas de protección gubernamentales”, la recuperación económica en 2021 no ha sido la esperada, afirmaron los economistas Destatis en una rueda de prensa.

El crecimiento de 2021 “no es suficiente para recuperar el fuerte retroceso registrado en la primera ola de coronavirus” y la creación de valor añadido sigue siendo “inferior a 2.1%”, su nivel en la prepandemia, añadieron.

Estos datos son casi humillantes frente al crecimiento de 5% esperado en el conjunto de la Unión Europea, según las últimas proyecciones de la Comisión Europea, que anticipan una expansión de 6.5% en Francia y 6.2% en Italia.

Esa situación complica la vida de la coalición gubernamental dirigida por el socialdemócrata Olaf Scholz, que llegó al poder en diciembre con una lista de importantes proyectos para los que habrá que encontrar financiación.

“2021 ha sido muy decepcionante para Alemania”, dijo a la AFP el economista Carsten Brzeski, del banco ING.

Una decepción que se explica por los problemas de aprovisionamiento de materias primas y componentes, a los cuales se sumó a fines de año una nueva ola de la pandemia de Covid-19, con su variante Ómicron.

La crisis sanitaria impactó duramente en el sector servicios, donde “las reservas son cada vez menores, los beneficios disminuyen y las inversiones se ralentizan”, resumió el jueves el ministro alemán de Economía, Robert Habeck.

La industria, motor de la economía germánica, se vio a su vez golpeada por la escasez de materias primas e insumos, que no da señales de terminar. En diciembre, un 82% de las empresas interrogadas por el instituto IFO señalaron penurias.

El estratégico ramo automovilístico registra una fuerte demanda insatisfecha de semiconductores, esenciales para la fabricación de coches.

La compra de vehículos nuevos retrocedió en 2021 un 10.1% respecto al ya históricamente deprimido 2020.

Y no se espera ninguna reversión a corto plazo. “Tenemos que ser claros: la crisis de los semiconductores dista de haber terminado”, dijo recientemente Stefan Hartung, presidente ejecutivo del fabricante de equipos automovilísticos Bosch, a la revista Focus.

Esas carencias son el combustible de una inflación récord, alimentada igualmente por la disparada de los precios de la energía, que afecta el estado de ánimo de los consumidores ya golpeados por la pandemia.

Esta coyuntura podría reducir el margen de maniobra de la coalición gubernamental, formada por socialdemócratas, ecologistas y liberales, a la hora de conseguir las inversiones multimillonarias que necesita para modernizar la economía, con producciones más “verdes”.

El gobierno aprobó pese a todo a fin de año una extensión de 60,000 millones de euros en el presupuesto, para proyectos relacionados con la lucha contra el cambio climático.

Y prevé un restablecimiento progresivo de la situación, que según el Bundesbank debería iniciarse en “la próxima primavera” boreal.

El instituto IFO prevé un crecimiento de 3.7% en 2022.

“Cuando Ómicron haya pasado y se hayan resuelto los problemas de aprovisionamiento, la economía alemana volverá a ser la locomotora de la zona euro”, asegura Carsten Brzeski, de ING.

El ecologista Robert Habeck, al frente del superministerio de Industria y Clima, pretende modificar la percepción de que el PIB es el dato determinante de una política económica.

Habeck espera la inclusión de otros criterios como claves del éxito, como “la preservación de recursos” naturales y “la protección del clima”, según refiere el semanario Spiegel.

 

 

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