TODO PARA “LOS CUATES”

Por Ignacio Téllez Alberdán

Hablar del gobierno de Andrés Manuel López Obrador es un ejercicio simple, ya que se trata de una administración en la que se dice que están atentos a todo y de todos pero que no hace y, por el contrario, deshace.

Un ejemplo resulta ilustrativo: el manejo del servicio exterior, que para la administración lópezobradorista es esencial para premiar o desterrar a políticos incómodos, tal y como hizo el PRI durante más de 70 años.

Hay que ver la lista de nombramientos que envió al Senado de la República la Secretaría de Relaciones Exteriores, en la que hay desde un cuestionadísimo “luchador social’’, hasta ex gobernadores que “perdieron’’ contra los candidatos morenistas.

Evidentemente resalta la propuesta para cónsul en Barcelona de la ex gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, y del ex gobernador de Campeche, Carlos Miguel Aysa como embajador de México ante República Dominicana.

En el primer caso, resulta de risa loca la explicación que diera López Obrador sobre las razones que le impulsaron a enviar el nombramiento de la señora, ya que – palabras más, palabras menos – expuso que ella, en una gira por Sonora, le comentó que su sueño era representar a México en el extranjero, y a el mandatario ello se le quedó tan grabado que ahora busca cristalizar el sueño de la Pavlovich.

Por lo que respecta a Aysa, sustituto de Alejandro Moreno “Alito’’, logra su premio por no protestar ante el cúmulo de irregularidades en el proceso electoral del año pasado, mientras que el hoy dirigente del PRI carga con el peso del fardo tricolor y con acusaciones de haber convertido lo que queda del partido en un club de cuates.

Los dos ex gobernadores son supuestamente priistas pero, a diferencia de lo que ocurrió con el bateado Quirino Ordaz – cuya designación no fue del agrado del Gobierno español -, ni Pavlovich ni Aysa tuvieron que “pedir permiso’’ para aceptar.

Y hay otro caso que llama la atención: el de Leopoldo de Gyves, hijo de un ex militar que ha hecho de la región de Juchitán su coto de poder.

La Secretaría de Relaciones Exteriores lo llama “dirigente político y social de amplia trayectoria’’, pero el pueblo de Oaxaca, ese pueblo noble y sabio, tiene “otros datos”.

Ítem, está el nombramiento de Pedro Salmerón como embajador de México en Panamá, a quien López Obrador coloca en un pedestal, muy por encima de aquellos a quienes llama “intelectuales orgánicos”.

Salmerón fue quien llamó “valientes jóvenes de la Liga Comunista 23 de Septiembre’’ a los guerrilleros que el 17 de septiembre de 1973, en un intento de secuestro, asesinaron al empresario Eugenio Garza Sada.

El escándalo que se desató provocó su renuncia como director del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), en septiembre de 2019, pero, si lo aprueba el Senado – que es lo más seguro -, será un flamante embajador en los próximos días.

No cabe duda, tenemos en México una política tropicalizada, donde a los “cuates”, todo aunque sean personas de dudosa reputación, y a los que piensan diferente, “palo pa´ que aprendan”.

 

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