¿POR QUÉ NO LO CALLAN?

Por Luis Pinal Da Silva

Las cifras que se dan a conocer sobre la evolución de la pandemia del Covid-19 en México son de terror y hay que entender que es un camino en dos vías donde, por un lado, está la estupidez de los ciudadanos y, por el otro, el error de las autoridades de salud en el programa de vacunación.

El día miércoles las autoridades de salud reportaron 60 mil 552 contagios, cifra récord y un incremento significativo respecto a la semana o al día anterior. También se informó de 323 decesos.

El disparo de contagio está a plenitud sin que las autoridades nacionales actúen para advertir a la población sobre la gravedad de la situación.

Lo que debe apreciarse de las cifras no son los números absolutos, ya que no son confiables porque la falta de pruebas de contagio impide tener una idea aproximada sobre el volumen real del problema.

Proyecciones estadísticas serias indican que el número de decesos estaría al doble de los señalados por las autoridades de salud, esto es, poco más de 600 mil.

También especialistas señalan que las cifras oficiales sobre el contagio deben multiplicarse por 30 ó 50 para tener una aproximación realista y verdadera; es decir, se estaría hablando de casi dos millones diarios.

El seguimiento que realiza el Instituto de Métricas de Evaluación de la Universidad de Washington pronostica que en México habrá para las próximas semanas un acumulado de 70 millones de contagiados.

Los números oficiales muestran claramente la tendencia, muy preocupante, del acelerado incremento; la cuarta ola de contagio crece de igual manera.

Aquí hay que atender al hecho de que el atraso en el programa de vacunación empieza a cobrar factura y se manifiesta en la elevada ocupación hospitalaria, afectando a pacientes que requieren de atención por razones diferentes a la pandemia.

Conforme a la Red IRAG, se declara alerta roja por ocupación hospitalaria en Zacatecas, Durango, Aguascalientes y Coahuila, con niveles de 83.33 por ciento, 78.26 por ciento, 77.41 por ciento y 76.96 por ciento, respectivamente.

Si bien existe consenso de que los síntomas de la variante Ómicron son menos agresivos que las cepas previas, porque no se traduce en neumonía y afecta principalmente a las vías respiratorias superiores, también hay acuerdo en que los efectos pueden ser más perniciosos para la población vulnerable o la no vacunada.

Esta situación que padecemos muestra el error de las autoridades de salud en el programa de vacunación, al excluir a la población menor a 15 años.

Como ha sucedido a lo largo de la pandemia, las malas decisiones del gobierno federal se traducen en enfermedad y muerte.

Las cifras de terror son evidencia del manejo criminal de la pandemia por parte de Hugo López-Gatell Ramírez, denunciado por un caso aislado, pero relevante porque las consideraciones y hechos de la denuncia son aplicables a cientos de miles de casos.

El pronóstico es que el contagio habrá de acelerarse en los próximos días, para ir cediendo a fines de mes o principios de febrero.

El escenario optimista, es que en marzo habrá de estabilizarse. Así se espera primero para Europa y después Estados Unidos.

En México, el asenso y disminución de contagio será diferenciado por regiones. La idea es que para abril el contagio se haya estabilizado, con la perspectiva de tránsito de pandemia a endemia.

Ante las cifras de terror absurdo y criminal excluir a la población joven y menor del programa es una estupidez y todavía le permiten que hable los martes para exponer sus aseveraciones “científicas”. Ya que lo callen.

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