LOS GOLPES INTERNOS DUELEN MÁS

Por Helga Kauffman

No existe en el mundo nada más despreciable que la traición, aquella que se urde mientras se esboza una sonrisa o se da un abrazo.

Esa traición es la que más duele, la que de verdad mata, máxime que parte de quienes, en teoría, serían los más interesados en cuidar a aquel que recibe la puñalada.

Y esto viene a colación por la novedad de que alrededor de la mitad de los integrantes de la bancada de Morena unos 30 de 61 alistan para el próximo viernes una reunión que ya encendió las alertas en el grupo más próximo al senador Ricardo Monreal.

Y es que, de manera explícita, la convocatoria al encuentro que se tendría un día antes de la plenaria del partido guinda establece como fin el de pronunciarse en contra de la Comisión Especial de Veracruz que indaga acciones del gobierno del también morenista Cuitláhuac García, impulsada por el propio Monreal y otros legisladores de oposición.

Entre los convocantes se encuentran los duros del grupo parlamentario como Antares Vázquez y César Cravioto, a los que se han agregado Higinio Martínez, José Antonio Álvarez Lima y Napoleón Gómez Urrutia.

Este cónclave, nos anticipan, pudiera tener efectos en el cierre de filas del Senado en torno al secretario técnico de la Jucopo, José Manuel del Río Virgen, y, nos aseguran, no se podrían descartar también impactos en términos de coordinación de la fracción.

Dicho en cristiano, se trata de una asonada en contra del zacatecano quien ya no siente lo duro, sino lo tupido.

Quizá olvidó que una de las máximas enseñanzas del PRI, de donde surgió él y todos los demás morenistas, es la disciplina y no emprenderla contra quienes gozan del afecto del mandamás, como es el caso del gobernador de Veracruz, a quien López Obrador se ha cansado de elogiar y presentar como el non plus ultra de la política bananera mexicana.

Monreal está a punto de ser colocado en la picota del escarnio y, con ello, se abre la hipótesis de que en breve se tendrá una escisión en Morena. No hay que perder de vista que ello es común en los partidos donde el hoy presidente se ha apoltronado: el PRI, el PRD y parece que Morena no será la excepción.

Hay quienes dentro del partido todavía se preguntan la razón por la cual a quienes de verdad consideran rémoras del tricolor, como Mario Delgado, les permiten que hagan lo que quieran, mientras que a Monreal, por el simple hecho de querer defender al secretario técnico de la Jucopo, José Manuel del Río Virgen, ya lo quieren crucificar.

Pero la lectura va más allá. Monreal quiere ser candidato, lo cual da al traste con lo que piensa el hombre que vive en Palacio Nacional y que lo contradigan, si “lo calienta” y aunque siga que la venganza no es su fuerte, siempre se cobra lo que él considera una afrenta que lo puede dañar y ya Monreal lo ha hecho ver como un tirano visceral y rencoroso.

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