AUNQUE NO SE QUIERA, MÉXICO ESTÁ EN RECESIÓN

Por Luis Pinal Da Silva

Mucho se dijo que el 2021 tuvo que haber sido un año de recuperación. Al menos eso era lo que se tenía proyectado, pero no se tomaron en cuenta diversos factores, como la inestabilidad económica mundial, las fluctuación de los productos en los mercados pero, sobre todo, la mala conducción de la economía interna.

Ello derivó en el peor de los escenarios posibles: México se encuentra en recesión.

La definición “técnica” de recesión es acumular dos trimestres seguidos con decrecimiento y hay que observar que en el tercer trimestre de 2021 el Producto Interno Bruto (PIB) bajó 0.4% y según cálculos oportunos del INEGI, el cuarto trimestre podría estar acumulando una caída de 0.5% comparado con el tercer trimestre (que ya venía a la baja).

En síntesis, tenemos ante nosotros un escenario económico francamente preocupante.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) había proyectado que este año creceríamos 6.2%, pero eso no pasará (revisaron el dato a 5.3% justo este mes y luego lo dejaron en 4%). El Banco Mundial nos tiene en 5.7% pero eso no pasará. La Secretaría de Hacienda había pronosticado un crecimiento de 6.3% pero eso no pasará. Según el subgobernador de Banxico, Jonathan Heath, debemos esperar un crecimiento alrededor del 5%, lo cual tampoco se ve factible..

¿Dónde está el culpable? Como en todo buen problema, no hay sólo una causa. Un factor importante es la inflación de 7% que tardará todo este año en regresar a sus niveles “normales”.

Este nivel en el incremento de los precios es un fuerte golpe a la cartera de los mexicanos.

Cualquier aumento en la inflación afecta cuánto podemos comprar. Eso afecta el nivel de consumo y, por tanto, en el cálculo del PIB.

Además, este nivel inflacionario nos hace pensar a nosotros los consumidores que algo está fuera de equilibrio y que se viene una debacle.

En anticipación a ese posible futuro momento negativo, nos auto imponemos la necesidad de ahorrar (evitar gastar más de lo necesario). Otro punto que afecta el cálculo del PIB.

Y no estamos solos. En todo el mundo se desaceleró la recuperación, o al menos no está llegando en los niveles que se esperaban.

Aquí las causas son ligeramente más claras: la inflación que no cede y la impredictibilidad de la pandemia. Todo el mundo está pasando por un frenón.

Quien afirme que ya estamos en plano de recuperación, está mintiendo.

No estamos ni cerca. En 2020 nuestro PIB bajó 8.5% y en 2021, cuando en teoría se tendría que haber dado la recuperación, estamos esperando crecimiento de sólo 5%.

Para hablar propiamente de una recuperación y volver a los niveles prepandemia, tuvimos que haber crecido en 2021 más o menos 9-10%.

Pero tenemos estimado la mitad. Apenas llevamos la mitad de nuestra recuperación. Ese es el dato real. Es el dato que alimenta la desconfianza y que anda en busca de responsables de esta debacle que está ya con nosotros y amenaza con agudizarse conforme pasen los días.

¿Recuperación económica en el 2022? Definitivamente, eso no pasará.

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