Ingresos a refugios de mujeres aumentaron casi 60% en dos años, reporta la RNR

Solo en 2021, la Red Nacional de Refugios atendió a 45,490 mujeres, niñas y niños sobrevivientes de violencias machistas.

Desde que en México se declaró la emergencia sanitaria de COVID-19, en marzo de 2020, activistas alertaron sobre el peligro que corrían las mujeres y niños víctimas de violencia que estaban confinados en los hogares con sus agresores.

Para el 2022 las cifras son alarmantes: en los últimos dos años, los ingresos de mujeres, niñas y niños a refugios aumentaron en 55.59%, de acuerdo con un reporte publicado este jueves por la Red Nacional de Refugios (RNR).

Tan solo en 2021, la red atendió a 45,490 mujeres, niñas y niños sobrevivientes de violencias machistas, lo que representa un aumento del 8% en comparación con 2020.

De acuerdo con el balance, se brindó acompañamiento especializado y gratuito a través de redes sociales y líneas telefónicas a 12,198 personas, de las cuales el 85% se identificaron como mujeres.

“En promedio, una mujer se comunicó cada hora para pedir apoyo”, indicó la red en su reporte.

Además, detalló que el 51% de las solicitudes de apoyo se hizo desde la Ciudad de México y el Estado de México, y el restante provino de Aguascalientes, Tlaxcala, Veracruz, Morelos, Puebla, Hidalgo, Chiapas y Guanajuato, que representan el 21%.

38% de las mujeres que se contactaron con la RNR denunció vivir violencia psicológica, 24% de los reportes fue por violencia física y 9% por todos los tipos de violencia, incluida la sexual, económica y patrimonial.

Además, en 2021, hasta 492 mujeres reportaron violencia feminicida y cuatro de cada 100 denunciaron un intento de feminicidio. Otros datos de la RNR muestran que el 77% de las agresiones contra mujeres fueron perpetradas por su pareja, esposo o expareja.

Indiferencia del Estado

La RNR señaló que, en 2021, más de 800 mujeres dijeron haber solicitado apoyo a instancias gubernamentales, pero no recibieron atención, incluso fueron invisibilizadas y violentadas por las instituciones.

Este es el testimonio de una mujer de 34 años que ingresó a un refugio de la RNR tras ser ignorada por una institución gubernamental:

“Voy a pedir ayuda al instituto de la Mujer de mi estado, pero ellos no me quisieron ayudar. Me dijeron que no, que no denunciara; después la psicóloga del Instituto de la Mujer dijo que yo estaba loca, que necesitaba irme a un psiquiátrico a internar, así le dijo a mi hermana, que yo quería llamar la atención. Yo esperaba ayuda porque estaba desesperada, desesperada por mi hijo y por mí, y que te cierren las puertas y que te digan ‘no, pues no te podemos ayudar’ es sumamente fuerte. Por eso me imagino yo que hay tanto feminicidio, porque las víctimas se cansan de pedir ayuda y no la encontramos”.

La RNR refirió que este testimonio es un reflejo de las omisiones y la ausencia de un Estado de derecho que no reconoce que las violencias familiares son la antesala de los feminicidios.

A esto se suma que el 25% de los agresores de las mujeres tenían antecedentes penales, el 27% usaba armas de fuego y el 16% contaba con vínculos militares o políticos, lo que limitó la posibilidad de que las víctimas pudieran solicitar ayuda.

“Empezaron a amenazarme y a decir que iban hacerme pedazos, que me iban ir a tirar a un terrero para que nadie me encontrara, mandan a gente a que vayan a mi casa a robar”, dijo otra mujer que reside en un refugio de la red.

Infancias en riesgo

De los reportes que la RNR recibe a diario por violencia sexual, nueve de cada 10 son violaciones a niñas, y en su mayoría se cometen al interior de los hogares, lo que refleja una vez más que las casas no son lugares seguros.

El 45% de las mujeres que se comunicaron por línea o redes mencionaron tener hijas o hijos, de los cuales el 25%, es decir, aproximadamente 3,083 niñas y niños fueron víctimas de violencias.

Además, en los espacios de protección de la RNR se identificó que tres de cada 10 niñas y niños fueron víctimas de violencia física y psicológica, mientras que dos de cada 10 vivieron violencia económica y patrimonial por parte de su padre.

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