El estado de derecho no puede ceñirse a caprichos y odios personales: Monreal

El coordinador de los senadores de Morena sostuvo que la realidad es que en México en muchas ocasiones parece que la justicia se olvida o ha sido la gran olvidada.

Sin hacer alusiones personales el coordinador de los senadores de Morena, Ricardo Monreal, enfatizó que un Estado de derecho sólido es aquél en el que “la justicia jamás supedita a la política y menos a caprichos y odios personales de caciques locales”.

En la vieja casona de Xicoténcatl, en el marco del acto conmemorativo anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto, el presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) del Senado, refirió que las atrocidades de este acto son una exigencia para los senadores, para seguir construyendo un cuerpo normativo que combata la discriminación de cualquier tipo, que proteja los derechos humanos, que resguarde la diversidad y que lo haga con celeridad.

Destacó que la realidad es que en México en muchas ocasiones parece que la justicia se olvida o ha sido la gran olvidada, ya sea por falta de medios materiales o, de recursos económicos o, por una cuestión de organización dentro del aparato jurisdiccional o, por el aumento de la interposición de procedimientos y, lo más grave por la enorme corrupción que permea en los tribunales locales, las fiscalías y los ministerios públicos.

Monreal Ávila que en los últimos meses ha denunciado las violaciones al Estado de Derecho y abuso de autoridad en Veracruz, señaló que la justicia se ha caracterizado por presentar retrasos alarmantes,” este escenario recurrente está socavando nuestro Estado de derecho, menguando los derechos y las libertades de la población y reduciendo los estándares de la competitividad del país”.

Dijo que la justicia no debe ser para unas cuantas personas y sí erigirse como una auténtica necesidad y un legítimo derecho de todas y de todos.

El coordinador de Morena hizo una referencia tácita de Cuitláhuac García, gobernador de Veracruz y de las violaciones al Estado de derecho y de los derechos humanos que está ocurriendo en esa entidad.

Ante ello, dijo que los servidores públicos tienen que colocarse siempre en el lado contrario de los opresores, “con contundencia, con presteza, sin contemplaciones, no se defiende a alguien por su filiación política, su religión o cualquier otra condición, sino por el mero hecho de impedir que sus derechos sean ignorados y su condición humana vulnerada, especialmente, por las autoridades que deben protegerlos”.

Señaló que tarde o temprano las y los mexicanos tocarán las puertas de la justicia buscando la protección de sus derechos, en tal sentido, como en toda democracia “debemos construir un Estado de derecho robusto, firme, en el que las leyes sean eficaces, observadas y aplicadas, que den certeza jurídica en el ejercicio de los derechos y el cumplimiento de las responsabilidades en el marco de una auténtica división de poderes, en el que cada uno de estos gocen de independencia”.

Un Estado de Derecho, señaló, en el que el poder público sólo pueda hacer aquello que la ley le faculte y las personas gobernadas puedan realizar todo lo que no les ha sido expresamente prohibido para su convivencia en la sociedad. Y en el que, si los derechos de las personas son violentados, existan mecanismos ágiles para subsanar las afectaciones producidas.

Advirtió que los senadores tienen la gran responsabilidad de no guardar silencio al encontrarse con actos que no se pueden tolerar ni repetir, pero también la de construir las leyes que eviten que estos crímenes se vuelvan a cometer.

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