¿HABRÁ LUZ AL FINAL DEL TÚNEL?

Por A. M. Pérez

Cuando la obstinación se convierte en sello personal, pocas cosas buenas se pueden augurar y, sin querer medir lo que dice, hace y deja de hacer el inquilino de Palacio Nacional, sí es prudente señalar que carece de argumentos sólidos y lógicos para defender su iniciativa de contrarreforma energética.

En el plano real, el discursivo que tanto gusta al tabasqueño presidente, lo que se tiene es propaganda, aquella que dirigen a su clientela política, que no necesita de muchos argumentos para darle la razón, y aquella que busca desacreditar a las voces opositoras a su planteamiento constitucional.

Y en esta pseudo argumentación, lo que se advierte es un ejercicio agresivo de descalificación a los opositores a la contrarreforma y que empieza desde las mañaneras, que se ha convertido en una posición de privilegio y mucho poder y que se usa para enderezar ataques a los que piensan diferente en ese y cualquier otro tema.

Pero hay otro que le suena a los medios cuando le place, que no es otro que el titular de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett Díaz, si bien el poblano tiene mucha menos atención y menos credibilidad, sí demuestra todos esos años de habilidad política para dar argumentos falsos sin hacer una sola mueca.

Y más abajo, en un escaño digamos subterráneo, está la mujer que los miércoles dice mentiras disfrazadas de análisis y desmentidos. Si, la mujer de la voz errática y del tartamudeo perenne ha montado – o le han montado – una sección de descalificación a los medios y a los periodistas.

Y es esa persona encargada de la sección de las mentiras de la semana quien dijo que ahora nada más falta que digan que la reforma eléctrica de López Obrador es un peligro para México.

Y vaya que sin pedirlo, previo a su exclamación, se dieron las voces de advertencia, aquellas que lejos del servilismo que envuelve al inquilino del Palacio Nacional, señalan que efectivamente la contrarreforma energética implica un peligro para el desarrollo futuro de este país.

Y hay que atender al hecho de que muchas de esas voces críticas vienen de fuera, sobre todo de quienes se han constituido a lo largo de los años en principales socios comerciales de nuestro país.

No hay que olvidar que en los tiempos de Donald Trump, México, su sociedad y su Gobierno, recibían críticas groseras del presidente de Estados Unidos y aun así la 4T aguantaba y no dejaba de colaborar con lo que quería el republicano.

Ahora se tiene a un gobierno demócrata, que es más diplomático, pero no menos firme en sus opiniones. Y del tema energético tienen un muy claro punto de vista que, entre otros, han dejado saber tanto el embajador, Ken Salazar, como la secretaria de Energía, Jennifer Granholm, y es que ven que la contrarreforma sí es un peligro para México, pero también para Estados Unidos.

La puerta que dejó abierta la ministra de energía de Joe Biden fue a la negociación y la reconsideración de los alcances intemperantes del planteamiento de cambio constitucional del Presidente, antes de una respuesta mucho más firme y contundente.

Pero que no les quede duda que no hay analista serio del sector, participante del mercado energético o socio comercial exterior que no tenga la certeza de que la contrarreforma energética propuesta por el presidente López Obrador es, efectivamente, un peligro para México.

Ahí están las cosas pero, como ahora los youtubers son quienes analizan, echarán para atrás todos los cuestionamientos y se agarrarán las rodillas para hacer lo que su tlatoani les mande.

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