EL MAQUIAVELO DE MACUSPANA

Por Luis Pinal Da Silva

Pretender dividir a un pueblo, parece estar en la mente de quien gobierna México; las razones pueden ser muchas, pero quizá lo que se pretende sea contar con las amarras que le permitan maniatar pensamientos, ideas, conciencias y, en sí, a todo aquello que le signifique un escollo.

La reforma para la energía eléctrica, mostró sus funestas consecuencias, con un daño para todos pero, quizá, pocos quieran ver más allá en lo que esto podría derivar.

El daño quizá sea, en términos no tan estrictos, para el Presidente, porque apostó sus condenas al libre mercado y sus invocaciones a la patria sin negociar y menos convencer a sus satanizados.

El país se salvó de ver partir el capital a fin de regresar a sus orígenes o volar hacia otros mercados más atractivos y con seguridad jurídica, máxime que se había advertido que, como consecuencia del empecinamiento del mandatario, se ponía en riesgo 10 mil millones de dólares invertidos en energías limpias, gran parte de ellas llegadas al amparo de la reforma de Enrique Peña, a la cual se pretendía borrar.

También iba a perder la ecología y la oposición.

Pero se logró frenar, ya que en un acto inusitado, esa oposición que difícilmente tiene coincidencias, ahora las tuvo y se amalgamó en un frente que evitó, a pesar de la presión y las argucias de Morena y sus aliados, que la reforma lograra el consenso que requería.

Pero ahora empieza la segunda parte de una trama delineada por una mente febril que tiene en su ADN lo más rancio y oscuro del priismo de antaño, que aquel priismo que pasaba por lo que fuera, incluso la Constitución o la vida de quien estorbaba.

Queda un largo camino que servirá de ensayo, donde se ajustará la maquinaria y se mantendrán las escaramuzas contra el árbitro electoral – el gran escollo del presidente – y de todo organismo que no sirva a los intereses del hombre del palacio.

El peor resultado, sin duda alguna, es para el país, pues dividido, incapaz de entenderse y cada día más polarizado, el ambiente restante favorece a quien busca concentrar poder hasta el infinito.

La compra de conciencias y lealtades, nos indica la historia mexicana, se da a través de cargos, prebendas y recursos ocultos… y parece que así lo ha hecho el hombre que se cataloga como incorruptible, pero no dice nada de que puede ser el gran corruptor.

Las mañas las tiene y los hechos pasados y más recientes lo ubican como el Maquiavelo de Macuspana.

Mira también
Cerrar
Botón volver arriba