35 mil cadáveres sin reclamar están amontonados en Semefos de México


El indignante caso del tractocamión con cámara frigorífica que anduvo paseando 273 cadáveres en los municipios de la Zona Metropolitana de Guadalajara, se convirtió en un escándalo que puso la mira del mundo en ese México que todos los días sorprende con un hecho cada vez más atroz.
El macabro suceso destapó un problema que ya era conocido, pero que las propias autoridades federales y de las entidades federativas han subestimado, sin darle solución, ante un inminente cambio de Gobierno y el abandono de las responsabilidades que les corresponden a quienes ya se van.
Los Servicios Médicos Forenses (Semefo) del país están rebasados. Saturados de cadáveres no identificados y que en muchos de los casos no se les ha dado un destino, siendo apilados en las morgues ante la prohibición de incinerarlos y la negligencia de construir los panteones forenses que el actual sistema de justicia penal obliga.
Apenas hace cinco meses, la Secretaría de Gobernación (Segob) reconoció que en México existían –hasta esa fecha– al menos 35 mil personas muertas no identificadas. El dato duro lo dio el subsecretario de Derechos Humanos de esa Secretaría de Estado, Rafael Adrián Avante, quien aseguró, esos cadáveres se hallaban en fosas comunes, cementerios ministeriales y Semefo.
El funcionario de la Segob urgió a los responsables del manejo de los cuerpos a crear fichas digitales de cada fallecido para que en un futuro sean plenamente reconocidos por sus familiares, como lo establecen diversas leyes, reglamentos y protocolos; como el homologado para la búsqueda de personas desaparecidas y la investigación del delito de desaparición forzada de personas.
En Jalisco hay más de 444 cadáveres en espera de ser reclamados por sus deudos, siendo que la capacidad de la morgue en Guadalajara es para 72 cuerpos. El mismo problema se registra en los establecimientos de medicina legal como el de Tijuana, donde de enero a la fecha –solo este año- han sido inhumadas en fosas comunes 715 personas registradas como NN (No nombre) en actas y libros.
Situación aún más grave viven entidades como Guerrero, Veracruz, Sinaloa y Tamaulipas, donde además de las agresiones armadas de cada día, se tienen graves problemas con la constante localización de fosas clandestinas con cadáveres. O Quintana Roo, donde un destino turístico como Cancún ha atraído grandes cuotas de violencia y ha atiborrado de occisos su Semefo.
En el caso de Guerrero, donde en septiembre de 2014 se reportó la desaparición de 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, existen más de 800 personas fallecidas que no se les ha identificado, algunas de las cuales datan de 2011. Las morgues de Acapulco, Chilpancingo e Iguala, apenas tienen una capacidad conjunta para 270 cuerpos, por lo que hay sobrepoblación de cadáveres, aun cuando algunos centenares ya se hallan en fosas comunes.
Además de la violencia que arroja gran cantidad de personas asesinadas en México, el sistema de justicia penal acusatorio obliga al resguardo de los cadáveres no identificados como parte de los indicios a preservar de la llamada cadena de custodia de un hecho criminal. El Ministerio Público es el responsable a cuya disposición quedan los cuerpos, ya sea en el Semefo o en un cementerio forense.

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