SER NIÑO EN UN PAÍS COMO MÉXICO, UNA TAREA DIFÍCIL

Por Luis Pinal Da Silva

En 1924, cuando el General Álvaro Obregón era Presidente de la República y José Vasconcelos, ministro de Educación, se estableció el Día del Niño.

El objetivo era reconocer los derechos de los niños y crear una infancia feliz. Han pasado 98 años desde esa fecha y estamos muy lejos de cumplir con el objetivo inicial.

Debemos atender al hecho de que la situación de la infancia en México es complicada y si bien se insiste hasta el cansancio que uno de los derechos de los menores es el derecho a una vida libre de violencia, explotación o cualquier tipo de abuso, ello no siempre ocurre.

De acuerdo con un estudio de la Unicef, la violencia y castigos corporales se han normalizado en hogares, escuelas y en la vía pública.

Ahora debemos ver que, en materia de salud, durante los últimos años se agudizó el problema de sobrepeso y obesidad de los niños y niñas.

Por si ello no fuera suficiente, llegó la pandemia de Covid-19 y, como medida de prevención, se determinó el aislamiento y se suspendió la socialización que ha provocado graves problemas de salud mental.

Por si fuera poco, el Gobierno Federal los dejó sin estancias infantiles; sin escuelas de tiempo completo; sin abasto de medicamentos, principalmente a los niños con cáncer; sin el cuadro básico de vacunas.

Y hoy se abre el registro para vacunar a los niños a partir de los 12 años, sin asegurar la vacuna Pfizer pediátrica, aprobada por la OMS.

Como se puede observar, la política pública de salud, no incluye a los menores de 0 a 11 años.

Cuesta trabajo entender las razones por las cuales la administración de Andrés Manuel López Obrador no se encuentra a la altura de lo que precisa la niñez de nuestro país.

Cuesta mucho entender por qué razón se lleva la boca hablando de que quiere un mejor futuro para los mexicanos cuando, en el terreno de los hechos, pareciera empeñado en hacer de México un país de menores alienados y ayunos de oportunidades.

Este el escenario de la infancia en nuestro país, un país donde no hay nada que celebrar y sí mucho por atender.

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