LOS QUE HACEN ‘MEEEE’

Por Luis Pinal Da Silva

Cuando se nace en la política para ser borrego, no hay nada que pueda evitarlo. Eso es lo que son los políticos que siguen a Andrés Manuel López Obrador, borregos que balan cuando su pastor se los ordena.

Y ello viene a colación porque los que presentaron la iniciativa de reforma electoral en la conferencia del 28 de abril, no sabían lo que contenía, siguiendo a ojos cerrados a su gurú, sin comprender lo que se exponía en el documento que, de acuerdo con el texto de introducción, “responde al añejo reclamo de los ciudadanos del pueblo de México” para que “haya reducción en el número de plurinominales, diputados. Que desaparezcan los senadores de lista o plurinominales”.

Incluso se aseguró que “hay una eliminación de los diputados plurinominales. Ha sido un viejo anhelo democrático disminuir, eliminar el tema de los diputados plurinominales y así garantizar una mejor y mayor representación”.

Pero hete aquí que en el fondo, la iniciativa no busca desaparecer los plurinominales, sino que se pretende crear una votación por listas en la que todos los diputados y senadores pasarían a ser plurinominales.

Cuando apareció la propuesta de reforma completa en la Gaceta Parlamentaria, efectivamente, no sólo no propone la desaparición de los plurinominales, sino que establece que todos los legisladores provendrían de listas de representación proporcional.

Es verdad que la idea de eliminar los plurinominales ha sido un añejo reclamo, un viejo anhelo, pero principalmente de los grupos conservadores.

Baste recordar que en abril de 2011, Pedro Ferriz de Con entregó al Congreso una propuesta apoyada por cuatro millones de firmas para eliminarlos.

Ningún partido la apoyó, afortunadamente, porque la falta de representación proporcional fue una de las razones que le permitieron al PRI durante décadas mantener una mayoría aplastante en el Congreso.

Las reformas de 1977 y 1986 crearon y ampliaron la representación proporcional, la cual permitió que por primera vez los partidos de oposición tuvieran un número significativo de legisladores.

Que la iniciativa del gobierno descarte a los legisladores de mayoría relativa y busque crear un sistema de representación proporcional puro no hace el daño que implicaba el regreso a un sistema de votación directa.

Sin embargo, Luis Carlos Ugalde, ex presidente del Instituto Federal Electoral, advierte que la representación proporcional “en demarcaciones pequeñas”, como propone la reforma, “tiende a sobrestimar a los partidos grandes”.

El italiano Giovanni Sartori lo dijo así: “Mientras mayor sea el distrito, mayor será también la proporcionalidad”.

Sorprende que los funcionarios que presentaron la reforma el 28 de abril, incluyendo al presidente, no hayan estado enterados de que su iniciativa no sólo no eliminaba los pluris, sino que creaba un sistema de representación proporcional puro.

Dentro de todo, la peor propuesta de la reforma electoral es la extinción del INE y la elección por voto popular de consejeros y magistrados.

Pero hay puntos positivos, como eliminar el financiamiento público de las actividades ordinarias de los partidos y establecer el voto electrónico. Hay que considerarlos y seguramente en esta ocasión la oposición no verá con malos ojos algo que los de la 4T proponen sin saber del tema.

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