DE TRAGEDIAS Y SIMULACIONES

Por Helga Kauffman

La mal llamada 4T, se ha constituido como un circo de tres pistas, pero a pesar de que montan espectáculos diversos en las tres carpas, lo único cierto es que la administración de Andrés Manuel López obrador, ha quedado como lo que es: una simulación.

Ellos piensan que colocando en la picota del escarnio a quienes consideran sus adversarios – porque no los ven como enemigos – les es suficiente para desviar la atención del pueblo hacia los problemas que nos envuelven.

Esa es la apuesta que han tenido desde el inicio: crear más frentes distractores o apostar por amplificar los que ya tienen abiertos, pero hay que entender que es un hecho que cada vez resulta más difícil para el régimen tratar de esconder la realidad de lo que sucede en este país.

Por ejemplo. Este martes 3 de mayo se conmemoró el primer aniversario de la tragedia de la Línea 12 del Metro, de la tan manida “Línea Dorada” y lo que se ve es que no pudieron hacer con el derrumbe de una parte del tramo elevado de este sistema de transporte de la capital del país fue transferir la responsabilidad a los de antes, a los neoliberales y conservadores, porque los responsables del desastre del Metro viven bajo el ala protectora de Andrés Manuel López Obrador.

A un año de distancia se busca expiar la culpa penal en algunos ex funcionarios de los tiempos de Marcelo Ebrard Casaubon como jefe de Gobierno, cuando se construyó esta línea del Metro.

Pero ni un solo responsable de los tiempos actuales de Claudia Sheinbaum, a pesar de las evidencias que muestran que había denuncias ciudadanas por las evidentes fallas de seguridad en el tramo que se vino abajo.

Para cuidar a sus “corcholatas”, la apuesta distractora se redobla cada mañana y si para ello hace falta una contrarreforma electoral que evidentemente no tiene futuro legislativo, pero sí mucha discusión pública, pues se lanza.

Y si no alcanza, pues ahí está de nuevo el juego sucesorio adelantado por el propio Presidente para tratar de arrebatar la conversación de la opinión pública y no se distraiga en los problemas reales.

Pero no solo es la tragedia del Metro; están también los feminicidios y su tasa creciente, o el asesinato de un estudiante a manos de la Guardia Nacional, esa que el Presidente quiere dejar legalmente militarizada.

También está el cinismo del Tren Maya que se construye violentando las leyes y la ética, y ni qué hablar de la economía, que muestra una muy alta inflación con nulo crecimiento económico, al menos durante el primer trimestre del año, que anticipa un escenario indeseable de estanflación.

Para nadie es un secreto que el aumento constante de los precios ha afectado más a los productos básicos, lo que evidentemente genera más presión social que inevitablemente implica pedir cuentas al poder.

Y ni qué decir de la política de subsidios de combustibles, que es una forma muy cara de contribuir a que no se generen más presiones inflacionarias.

Así las cosas, resumamos todo en cinco palabras: Gobierno de tragedias y simulaciones.

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