Lo que faltaba: corren a personal médico que atendió la pandemia

Fueron dados de baja por el Instituto y obligados a firmar su renuncia bajo el argumento de que ya no hay dinero.

Trabajadores médicos de todo el país enfrentaron durante dos años la pandemia de Covid-19, y a pesar de que el presidente Andrés Manuel López Obrador en términos declarativos los cataloga de “héroes”, en el terreno de los hechos no ha “movido un dedo” para frenar los despidos que se realizan.

Así, denuncian que fueron dados de baja por el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) y obligados a firmar su renuncia con el pretexto de que laboran también en otra dependencia gubernamental, una situación que no está impedida por la ley.

A pesar de que el Reglamento de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, en artículo 138, faculta tener más de un empleo en el sector público siempre que demuestren tener compatibilidad de horarios, el Coordinador de Recursos Humanos, Candelario Pérez Alvarado, firmó en abril el comunicado CRHRP 02/04-2022 que condiciona la recontratación de mayo a agosto a que los trabajadores declaren “no desempeñar otro empleo, cargo o comisión en la Administración pública”.

La Doctora Mercy Sánchez, quien trabaja en el Hospital General Agustín O’horán, de Mérida, Yucatán, y es profesora en la Universidad del Bienestar Benito Juárez en Ticul, señala que “hemos demostrado tener compatibilidad de horarios y a pesar de todo se nos solicita que llevemos las cartas de renuncia (de los otros trabajos) para que el Insabi nos renueve el contrato o de lo contrario nos dará de baja”.

Incluso, las autoridades del Insabi les advierten que si no renuncian voluntariamente y les dan de baja, ya no serán considerados para volver a trabajar en la dependencia.

Elizabeth López Jaramillo, enfermera del Hospital General Miguel Hidalgo de Tejupilco, Estado de México, el 3 de febrero fue obligada a firmar su renuncia en una carta dirigida al director del Insabi, Juan Antonio Ferrer, “por así convenir a mis intereses”, lo cual no fue cierto, por lo cual se querelló ante la Secretaría de la Función Publica pues asegura que en el hospital redactaron esa carta y la obligaron a firmarla, ya que desde hace 15 años ella trabajaba en el IMSS sábados y domingos y días festivos y también en el Hospital Regional del Instituto de Seguridad Social del Estado de México (Issemym).

Ell indicó que nunca ocultó sus trabajos, y cuando se abrió la convocatoria del Insabi, las autoridades del Issemym la animaron a que se anotara porque urgía personal contra el Covid-19. Sólo ella y su marido se arriesgaron. Los dos fueron obligados a renunciar por lo mismo, aunque en su caso fue por estar registrada en la bosa de trabajo del IMSS donde no ha laborado desde abril de 2021.

“Lo que se dice es que ya no hay dinero y esperan que nosotros renunciemos”, dijo Karem Patricia Chavarría, una enfermera de Coahuila de 32 años, madre de dos niñas, que suplía vacaciones y días feriados en el IMSS.

A ella le hicieron firmar desde el 17 de febrero su renuncia al Hospital General de Torreón, con el pretexto de que está registrada en la bolsa de trabajo del IMSS, aunque hace más de un año que no la llamaban.

También trabajaba por 5 mil 100 pesos mensuales en la Secretaría de Salud estatal, un sueldo 25 veces menor al que percibe el coordinador de recursos humanos del Insabi, autor del nuevo requisito.

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