LOS RIESGOS DE LA IMPROVIZACIÓN

Por Luis Pinal Da Silva

Los incidentes que se han reportado en el espacio aéreo de la Ciudad de México, deberían obligar a las autoridades a tomar cartas en el asunto y, en lugar de achacar todo a quienes no son partidarios de la mal llamada 4T, deberían de trabajar para evitar que se pudiera registrar una desgracia.

A Víctor Manuel Hernández Sandoval lo quitaron de la dirección de Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano, y fue un cese nada agradable para quien manda en el país, pero hay que atender al hecho de que desde que se rediseñó el espacio aéreo nacional para poder encajar las operaciones desde el nuevo aeropuerto Felipe Ángeles, se han reportado por lo menos tres decenas de incidentes que estuvieron a punto de convertirse en tragedia.

El más reciente ocurrió la noche del sábado pasado, cuando la Torre de Control del Benito Juárez autorizó un aterrizaje de un vuelo de Volaris justo en la misma pista en la que estaba por despegar otro vuelo de la misma aerolínea.

El piloto que aterrizaba decidió abortar la operación y se elevó nuevamente.

Este parece ser el incidente que provocó la renuncia de Hernández Sandoval aunque la renuncia tiene fecha del día 6 de mayo, un día antes del incidente de Volaris.

Todos los incidentes ocurridos a partir del rediseño del espacio aéreo han sido negados por las autoridades del sector.

Desde aquella famosa frase del constructor carnal José María Riobóo, de que los “aviones no pueden chocar porque se repelen’’, se ha suscitado una polémica por la decisión de tener dos aeropuertos con tan poca distancia de por medio.

Los expertos en el sector alertaron que la operación simultánea de ambos era incompatible, pero para el Gobierno eso no fue obstáculo para la construcción del Felipe Ángeles.

La renuncia del director de SENEAM parece confirmar que la reconfiguración del espacio aéreo no se hizo como se debía o que simplemente es imposible para garantizar la seguridad de aeronaves y sus pasajeros.

Estos incidentes, sin embargo, podrían ser utilizados como razones por el Gobierno para trasladar operaciones al desolado AIFA y aquí el tema es y debe ser estrictamente técnico, pero nada impedirá su politización.

Y no vendrá de la oposición, sino del Gobierno al que le urge darle vida a su nuevo aeropuerto.

No cabe duda de que cuando el que manda es más terco que una mula, aunque se le caiga un avión en su cara él dirá que es un complot de quienes no lo queremos en este país.

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