Mientras el Presidente de Ixtapan de la Sal dice que hace, la delincuencia gana y no hay agua

En el municipio considerado de los más emblemáticos del país, los grupos delictivos hacen de las suyas, alejando al turismo.

Edgar Ocampo llegó al poder de la mano de Morena y, quizá por ello, su máxima sea “abrazos, no balazos” y, por ello, Ixtapan de la Sal sigue a merced de grupos delictivos, desde el raterillo de la cuadra, hasta aquellos que suelen “mostrar el músculo” en sus unidades blindadas.

El caso es que desde el primer día se comprometió a realizar un cambio profundo en el municipio que se considera de los más emblemáticos en materia de turismo del país.

Sin embargo, los problemas persisten, así como los robos en el primer cuadro de la cabecera municipal, los cristalazos y un sinfín de fechorías de los grupos de desadaptados que han hecho de la zona su lugar de control para desvalijar los automóviles de los turistas.

Pero ello no es todo. En Ixtapan de la Sal, aunque pareciera un contrasentido, sigue el problema por la falta de agua.

En días pasados, el presidente municipal Edgar Ocampo, presumía en sus redes sociales la inauguración de la ampliación de red de agua potable en la carretera Colorines-Portezuelos.

El edil sostenía que con ello se sigue llegando a cada rincón del municipio, lo cual le fue refutado, ya que hubo quienes le dijeron que en el barrio de la Progreso tienen sin agua más de una semana.

Los ciudadanos consideran que el presidente municipal ha olvidado que su tarea primordial es atender la problemática que afecta a los habitantes y que, por si ya se le olvidó, se centra en tres primordiales: seguridad, abastecimiento de agua potable y desfogar el centro de la cabecera municipal del tráfico que le afecta, sobre todo en la zona del Balneario Municipal, donde los taxistas se han convertido en los amos del lugar.

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