¿CUÁL TIRO?

Por Luis Pinal Da Silva

El fandango ya pasó y pareciera que en la resaca, Marko Cortés y Alejandro Moreno deberían estar conscientes de que no tienen nada que celebrar y que con los números de los conteos finales, no hay tiro para el 2024.

El saldo que deja la unión de la llamada alianza Va por México (PAN-PRI-PRD) no es positivo, ya que si bien logró mantener en su poder dos de las seis gubernaturas en disputa, ello parece una quimera.

El PAN perdió dos estados (Quintana Roo, que ganó en alianza con el PRD hace seis años, y Tamaulipas); el PRI también perdió dos estados, Hidalgo tras 93 años de dominio y Oaxaca.

Haciendo un recuento observamos que el PRI ha perdido, durante la presidencia de Alejandro Moreno Cárdenas, 10 de las 12 gubernaturas que tenía. Le quedan el estado de México y Coahuila, ambas entidades que cambiarán de gobernador el próximo año.

Se da por descontado que ambas entidades pasen a poder de Morena, lo que representaría la palada final de tierra en la tumba del otrora partidazo.

Para tener una idea del declive del PRI, en el 2015 gobernaba 20 estados; Morena no existía como partido aún y en 7 años, el PRI pasó a gobernar sólo dos estados, igual número de entidades en manos de Movimiento Ciudadano, pero con la diferencia que las estadísticas demuestran que el partido naranja está creciendo sostenidamente mientras el PRI va en un declive que nada parece detenerlo.

El PAN pasó de tener 10 gubernaturas en el 2021 a tener 6 después de la elección del pasado domingo.

Si estos números parecen dignos de celebración para los presidentes del PRI y el PAN, entonces ellos están viendo la realidad con otros lentes.

Sin embargo, deben atender al hecho de que sus otros datos, tarde o temprano, les obligarán a replantearse la conveniencia de mantener esa sociedad, que en lo legislativo se puede mantener y ser exitosa, pero en lo electoral no ha funcionado.

La imposición de candidatos de uno u otro partido confunde y enardece a su militancia; para los priistas de a pie debió haber sido traumático ver el entusiasmo con el que Alejandro Moreno festejó la victoria de Tere Jiménez en Aguascalientes, una panista de viejo cuño.

En el PAN, cuya militancia es más conservadora, sigue sin ser aceptada del todo la alianza con el tricolor, al que después de los escándalos de Moreno ya consideran un fardo.

No hay nada que celebrar en ambos cuarteles y ni qué decir del PRD, que perdió cinco registros estatales, y mucho que reflexionar de cara al 2024, si no quieren llegar como partidos testimoniales.

Posiblemente ese sea el destino de PRI y PRD. El PAN aun parece contar con fuelle pero considero que difícilmente le servirá de algo.

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