SIN CAMBIO

Por Luis Pinal Da Silva

Todo apuntaba a que Alejandro Moreno Cárdenas, anunciaría este martes su renuncia a la dirigencia nacional del PRI, pero ello no sucedió, ya que “Alito” les recordó a sus compañeros que la militancia lo había electo para un periodo de cuatro años.

Y así acabó todo, con un “sigo al frente”.

Si bien a Alejandro Moreno no puede hacérsele responsable único de la profunda crisis política y electoral del PRI, sí hay que mencionar que él ha aportado mucho para que el tricolor se encuentre a punto de la debacle – si no es que ya está acabado -, pero nada se mueve al interior del otrora partidazo.

El 19 de agosto de 2019, decidió dejar la gubernatura de Campeche y apostar por su actual responsabilidad, para lo cual contaba con base geográfica, casi la mitad de la república, para detener la caída iniciada en 2013 e iniciar la reconstrucción de esa fuerza histórica. Pero nada sucedió.

En el tiempo que ha estado al frente del PRI, ha perdido diez de los 14 estados a donde han sido llevados a juicio los mandatarios priistas y solamente ha podido hacerse de Durango, pero ello gracias a Esteban Villegas, quien supo reponerse de su derrota de hace seis años y capitalizar tanto la alianza de Va por Durango como el buen papel del ex priista y neopanista José Rosas Aispuro.

Alito tampoco puede arrogarse, como lo ha hecho, la victoria de la panista Tere Jiménez en Aguascalientes, donde la marca triunfadora es del PAN.

Y si bien con los números que carga parecía que la suerte de “Alito” parecía echada, sobre todo cuando un creciente número de ex dirigentes nacionales – Manlio Fabio Beltrones, Claudia Ruiz Massieu, Roberto Madrazo, Humberto Roque Villanueva y Beatriz Paredes, por mencionar a algunos – estaban más que dispuestos a exigir su renuncia.

La solicitud del encuentro solicitado el domingo parecía improvisada, si se considera la gran cantidad de militantes atrás del reclamo de parar una debacle y acaso la desaparición.

Alejandro Moreno ha dedicado casi tres años a fortalecerse a través del control absoluto de todos los órganos del partido: Comité Ejecutivo, Consejo Político, Comisión Política, etcétera, a través de los cuales ha controlado las postulaciones para beneficiar a sus allegados y de Rubén Moreira y Carolina Viggiano, incluidos los tres para diputados plurinominales y ella para candidata a gobernadora.

Con ese poder interno, sólo la toma masiva del partido lograría bajarlo del poder, y se pensaba que este martes así sería, pero ni los reclamos abiertos de Miguel Ángel Osorio Chong y de Dulce María Suri Riancho, quienes se manifestaron contrarios al acuerdo para no permitir las reformas constitucionales del presidente Andrés Manuel López Obrador, hicieron mella en el dirigente quien se mantiene al frente del PRI, a pesar del costo político que ello conlleva.

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