MORENA, ENTRETELONES Y RUPTURA

Por Luis Pinal Da Silva

Morena transita entre una realidad y su idea de lo que es su realidad. Inmersos en una serie de pugnas internas – no olvidan que se trata de un partido formado por tribus – se han visto superados por el hígado y la nula actividad cerebral de quienes lo dirigen.

Por ello, la liberación del secretario técnico de la Junta de Coordinación Política del Senado, José Manuel del Río Virgen, dejó que se viera la división que prevalece en la fracción de Morena en el Senado de la República, lo que es sintomático de todo lo que sucede en el partido guinda.

Ricardo Monreal siempre estuvo pendiente del tema y defendió la inocencia de su colaborador y Eduardo Ramírez, senador por Chiapas, ningún otro legislador morenista se congratuló por el excarcelamiento de Del Río.

El funcionario del Senado fue acusado de ser el autor intelectual del asesinato de René Tovar, candidato de Morena a la presidencia municipal de Cazones, Veracruz, la última semana de mayo del 2021 y sin más pruebas que los dichos de un tercero, Del Río fue apresado el 22 de diciembre del año pasado y encarcelado en el penal de Pacho Viejo.

Monreal siempre defendió la inocencia de su amigo y acusó directamente al gobernador de Veracruz de utilizar la aplicación de la justicia para la persecución de sus enemigos políticos.

Monreal creó en el Senado una comisión encargada de investigar la violación de los derechos humanos en el estado; esta comisión fue efímera y no fue reconocida oficialmente porque su creación fue una decisión política, no parlamentaria.

Sin embargo, durante el tiempo que estuvo activa, logró documentar casi cien casos como el de Del Río, en los que los acusados presumiblemente fueron encarcelados con pruebas fabricadas.

De allí comenzó una campaña para que el Gobierno de Cuitláhuac García derogara el delito de “ultrajes a la autoridad’’, utilizado por el gobernador para encerrar lo mismo a empresarios que a políticos que le resultaban incómodos.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó al gobernador derogar ese delito; el gobernador dijo que acataría la orden y que elaboraría una reforma al código penal local, que nomás no llega.

Con ese escenario, un Tribunal Unitario declaró nulas las pruebas en contra de Del Río, dándole la razón a Monreal y al propio acusado.

Pero el gobernador dijo que la liberación había sido porque “tenía un amigo influyente’’ pero que, dentro de las cosas buenas del caso, dicho “amigo’’ se había desenmascarado como partidario de la corrupción.

No se necesita ser brujo para entender que el mensaje es para Monreal y ahora, con Del Río en libertad, y trasladado el tema a la carrera presidencial, la recepción del funcionario augura que seguirá el rompimiento entre las tribus.

¿Quién ganará en este encontronazo? Hagan sus apuestas.

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