Índice nacional de precios al consumidor no refleja impacto de la inflación en las familias

La pandemia obligó a las familias mexicanas a dar prioridad al gasto en alimentos y productos sanitarios y el precio de los energéticos ha limitado la presión en la canasta.

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) continúa sin identificar el cambio en el patrón de consumo que se presentó tras la pandemia y confinamiento y tampoco ofrece una foto precisa sobre la inflación que están viviendo las familias en México.

De acuerdo con el director de Investigación Económica del Think lab Saver, Luis Pérez Lezama, con la pandemia las familias dieron prioridad al gasto en alimentos y productos sanitarios, lo que ya debe ser mayor al peso de estos productos en el INPC.

Un componente del INPC es el precio de los energéticos, que desde el año pasado es artificial, al tomar en consideración que el subsidio al gas y la gasolina ha limitado su presión en la canasta, refirió el experto.

Sin un reconocimiento explícito de estos giros en los componentes del INPC, el diagnóstico sobre la temporalidad y fuerza de las presiones puede estar dificultando la toma de decisiones del Banco de México, abundó.

Detalló que esta condición de consumo-gasto sí está afectando la formación de precios y requiere una medición aparte de la inflación subyacente y no subyacente, que permita integrar precios más estables.

De hecho se establece que al iniciar la pandemia, la presión del consumo estaba dirigida a los alimentos y mercancías , pero al pasar el tiempo aumenta la demanda y hoy se tiene un tapón en el IEPS por los subsidios energéticos y en el sector servicios que ha sido el más golpeado y sin presión de demanda, el gobierno esta generando que la medición de la inflación pandémica se vuelva caldo de cultivo, una olla de presión.

Por ello, dijo que “en lugar de promover que la formación de precios sea más amplia y que todas las mercancías y servicios operen en un mercado competitivo, el gobierno cierra la puerta a energéticos con el subsidio, y empieza a presionar servicios”.

“Pese al alza de precios de energéticos, la gente piensa “el gobierno me está ayudando con la gasolina, y entonces me da margen para demandar más alimentos, demandar servicios y el consumo se va a potenciar todavía más al proceso de agropecuarios. Estamos delante entonces de la inflación pandémica 2.0”, resaltó.

El experto agregó que la inflación se prendió a nivel mundial por la inédita maquinaria de expansión monetaria que se echó a andar por los efectos de la pandemia.

La preocupación por levantar la demanda se les fue de las manos, obviamente no se había contemplado que vendría una guerra que alimentaría la presión alcista del precio de los alimentos y commodities y por eso nunca había sido tan difícil normalizar la política monetaria, como ahora, afirmó.

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