¿ERROR O ACUERDO?

Por Helga Kauffman

¿Por qué razón el viernes la Administración de Control de Drogas (DEA) de los Estados Unidos fue la primera autoridad en confirmar de manera oficial la detención de Rafael Caro Quintero?

La pregunta es concreta, ya que, de acuerdo a lo que se comentó en su momento, la captura se realizó por el operativo que realizó la Marina Armada de México en la sierra de Sinaloa.

El delincuente, que fue llamado “El Narco de Narcos” en los años ochenta y sobre el que se ofrecía la mayor recompensa de esa Agencia, de 20 millones de dólares, fue liberado por un “error judicial” en agosto de 2013 y desde entonces vivía prófugo de la justicia, acusado, entre otros crímenes, de asesinar al agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena, en 1995.

Casualmente, la detención se dio tres días después de la visita que hizo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en la Casa Blanca.

Pero no es el primer arresto que hace el Gobierno de la Cuarta Transformación, de un capo de la droga, enmarcada en una visita de un funcionario del Gobierno estadounidense.

El 15 de marzo de este año, las Fuerzas Armadas también arrestaron a Juan Gerardo Treviño alias “El Huevo”, líder del Cártel del Noroeste… Y dicha detención se dio horas antes de la visita de Alejandro Mayorkas, secretario de Seguridad de Estados Unidos a México.

¿Se trató acaso de otra casualidad?

Hay que mencionar que los funcionarios de la llamada Cuarta Transformación se han encargado de enfatizar que este Gobierno no es sumiso a los intereses del vecino país del norte, que las cosas han cambiado y que ahora el presidente Andrés Manuel López Obrador no obedece a capitales externos. ¿Será?

Hay que recordar que en la reunión que sostuvo la semana pasada el primer mandatario con Joe Biden se lograron tres acuerdos fundamentales, ninguno a favor de los campesinos y migrantes mexicanos.

Uno, fue que México invertirá mil 500 millones de dólares para reforzar y modernizar la infraestructura en la frontera, y es que si bien siempre se ha exigido a Estados Unidos que combata el paso de armas ilegales a territorio mexicano, lo cierto es que en nuestra frontera no existen autoridades o radares que permitan identificar el contrabando de armas.

Otro fue cerrar un trato para comprar 20 mil toneladas de leche en polvo, lo que ocasionó molestia en los productores de leche mexicanos, con quienes el presidente López Obrador se había comprometido a invertir en proyectos para detonar y diversificar a la industria, no a seguir adquiriendo en el extranjero y a un mayor costo el alimento; además de no cumplir su promesa de ser autosuficientes en la producción de leche.

Y el otro de los tres compromisos, fue la compra de un millón de toneladas de fertilizantes a Estados Unidos; mientras que nuestro vecino apoyará dichos proyectos, pero con el recurso que ya tenía presupuestado, es decir nada nuevo.

¿De verdad la DEA no intervino para nada en la captura del delincuente?

¿En serio un pero lo olfateó y lo descubrió detrás de unos matorrales?

Hay muchas interrogantes y una necesidad de atender al hecho de que el delincuente detenido en su momento fue liberado por “alguien” muy poderoso y que al Gobierno de los Estados Unidos le interesa sobremanera la información que este personaje pueda ofrecer sobre las ligas que tuvo/tiene con personajes de la política mexicana.

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