INTOLERANCIA Y SOBERBIA

Por Helga Kauffman

Desde que Andrés Manuel López Obrador llegó al poder, hubo un cambio que fue más que notorio, ya que las aseveraciones sobre cercanía con el pueblo quedaron atrás y se dio paso a la cancelación del diálogo y de ahí se avanzó a la simulación.

En el olvido está el discurso de campaña: “Vamos a hacer realidad el Estado de derecho, ya no habrá estado de chueco” y lo que se observa ahora es que es al revés lo que define a este Gobierno.

Y podemos mencionar que ello se dimensiona en forma ominosa para México por la violación a los tratados internacionales y leyes nacionales, pero también se expresa en la forma en que ha creado un séquito de seguidores que se han constituido en su “coraza” para colocar la agenda en el país, aunque la realidad exponga que la situación dista mucho de sus dichos.

En el ámbito internacional, Estados Unidos y Canadá solicitarán consultas de resolución de disputas por lo que consideran políticas energéticas discriminatorias y como respuesta, el inquilino de Palacio Nacional lanzó una bravuconada al ordenar poner en su conferencia la canción de Chico Che: “Uy, que miedo, mira como estoy temblando”.

En lo local, López Obrador determinó que la construcción del Tren Maya es un “asunto de seguridad nacional” con lo cual pisotea los amparos otorgados por un juez para la suspensión del tramo 5 promovidos por ambientalistas, a quienes llena de adjetivos: “corruptos, pseudoambientalistas”, lo que contrasta con el respeto que expresa a narcotraficantes.

Por lo que respecta a las “corcholatas” presidenciales Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y la “no corcholata”, Ricardo Monreal, pues siguen el ejemplo del tlatoani y están en abierta campaña simulada en actos partidistas y aunque ya el Tribunal Electoral les ordenó abstenerse de participar en esos mítines, el presidente nacional de Morena, Mario Delgado Carrillo señala que ello no los detendrá y que se trata de una asonada contra el partido guinda.

Si nos centramos en el partido del Gobierno, advertiremos que su cerrazón es interminable, dado que se niegan al debate y a llamar a comparecer a funcionarios.

Con ello se advierte que el cambio prometido fue para que todo siga igual o, quizá, peor.

Y como colofón hay que mencionar el hecho de que una periodista sonorense, Reyna Haydee Ramírez, exhibió lo que muchos mexicanos observan con la vacilada de las “mañaneras”, en una actitud abierta, exponiendo las irregularidades de lo que López Obrador llama “ejercicio circular”.

Huelga mencionar que de inmediato las redes sociales se convirtieron en terreno de batalla, los unos – me incluyo – apoyando a la periodista, mientras que quienes han aprovechado la coyuntura para salir de “pericos perros”, se lanzaron con una serie de diatribas que, lejos de propiciar un debate de altura, convirtieron todo en un pleito de vecindad.

Un abrazo a una periodista que, aunque no le guste a los Hans Salazar, tiene más pantalones que la bola de genuflexos que, desde sus espacios, abonan a la desinformación.

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