NO HAY NADA NUEVO BAJO EL SOL

Por Jesús D`Oleire

En el mundo de la política no hay sorpresas, sino definiciones llevadas con un enfoque claro. Y así, tras darse a conocer el resultado de la primera encuesta de reconocimiento realizada por Morena para elegir a quien coordine los Comités de Defensa en el Estado de México y que, llegados los tiempos, será el candidato o candidata de ese partido para la gubernatura, se decantaron por la lógica.

La sorpresa hubiera sido que eligieran a perfiles distintos como los que se dieron a conocer. Pero eso es otro asunto.

Y como si fuera el destape del candidato del PRI que hacía el otrora líder de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), Fidel Velázquez Sánchez, Mario Delgado Carrillo, dirigente nacional de Morena, dio a conocer a los cuatro aspirantes a la candidatura de su partido para la gubernatura mexiquense que pasaron el tamiz de la etapa de “reconocimiento”.

Y ni bien se conocieron los nombres, surgieron las dudas entre los propios morenistas, pero ante la cláusula de la convocatoria que los amordaza para no hablar mal del proceso o de los contendientes, se quedaron callados, al viejo estilo tricolor.

En diversas pláticas, aspirantes y militantes de Morena en el Estado de México expusieron su inconformidad por el método, poco claro, para realizar las mil 200 entrevistas telefónicas y consultar sobre 67 personas, lo que evidencia un error en la metodología, pues aunque se tomaran 30 segundos para cada pregunta y respuesta, sería una encuesta que muy pocos estarían dispuestos a contestar.

Ahora bien, hay que atender al hecho irrefutable de que ser popular no necesariamente es sinónimo de ser buen político, y a pesar de ello, la Comisión Nacional de Elecciones del partido oficial seleccionó a cuatro personas para participar en una segunda encuesta, ahora para medir los negativos y positivos de cada aspirante.

Es decir la percepción respecto a honestidad, credibilidad y cercanía de la gente, lo que hace suponer que al menos la mitad de los que salieron más altos en la primera encuesta podrían no obtener el voto favorable de los mexiquenses.

Y es que no es lo mismo ser popular por tener una secretaría de Estado donde no se ven avances o ser popular por gobernar uno de los municipios más peligrosos del país, que ser popular por haber dado buenos resultados como presidente municipal o funcionario de Gobierno.

Lo cierto es que con estos ejercicios, Morena logra conseguir dos de sus objetivos: seguir posicionando a sus principales personajes rumbo a la gubernatura del Estado de México y mantener a los aspirantes y militantes mexiquenses tranquilos y alineados con el partido, para conseguir que sean tomados en cuenta.

Sin embargo, la duda persiste y surge una pregunta: ¿cómo confiar en el resultado de las encuestas realizadas por Morena si apenas, hace unos días, un presunto ataque cibernético hizo que su página de Internet se cayera justo cuando publicó las listas de los aspirantes para el Congreso Nacional, donde también morenistas fundadores y con buenos resultados quedaron fuera?.

Con ello queda más que claro que Morena, al viejo estilo del PRI, mantiene como método no la encuesta, sino el dedazo.

Dicho en forma simple: no hay nada nuevo bajo el sol.

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