LA TRIADA TEXCOCANA

Por Luis Pinal Da Silva

Son tres los integrantes del “Grupo Texcoco’’ – cuando perredistas Grupo de Acción Política – quienes, junto a un colado, son los finalistas de Morena en la competencia por la candidatura a la gubernatura del Estado de México.

Se trata de Delfina Gómez Álvarez, Horacio Duarte Olivares, Higinio Martínez Miranda (padre político de los dos primeros) y Fernando Vilchis, presidente municipal con licencia de Ecatepec. Ellos son quienes que competirán en una de esas encuestas que nadie conoce para competirle a la alianza de la oposición.

Si bien todo parece apuntar a que sea la actual titular de la Secretaría de Educación Pública quien ganará “la encuesta’’, todo puede dar un vuelco, ya que en la segunda encuesta se preguntará – ¿a quiénes? – su opinión sobre el desempeño que han tenido en sus encargos dentro de la administración pública, y si bien se considera que la Maestra texcocana tiene todo en contra para “ser reprobada”, hay que señalar que todo el aparato gubernamental está trabajando para ella.

Aunado a ello, tiene un hándicap a favor: el hecho de que por ley, Morena debe postular a un hombre y una mujer para competir por las dos gubernaturas que estarán en juego el próximo año, que son el Estado de México y Coahuila.

En este punto hay que observar que en la entidad norteña no tienen candidatas y que por lo bajo, y lo alto, se asegura que la candidatura de Morena le pertenece a Ricardo Mejía Berdeja, el ex panista que en los ratos libres que le deja su precampaña trabaja de subsecretario de Seguridad Pública.

Si nos atenemos a estos datos, se da por descontado que Delfina Gómez Álvarez será de nueva cuenta candidata para el Estado de México, como lo saben todos en Morena.

Y lo que son las cosas. Paradójicamente, y a pesar de las encuestas triunfalistas del partido guinda, la secretaria de Educación resulta más que conveniente para la alianza opositora como la rival a vencer por los negativos que trae, que no son pocos y baste señalar su inocuo papel al frente de la SEP, y el asunto del cobro ilegal del diezmo a los empleados de Texcoco cuando ella fue presidenta municipal.

Se quiera o no, esto último la ha perseguido y si bien en su momento el dinero fue entregado a Horacio Duarte Olivares, actual titular de Aduanas, Delfina Gómez ha debido tragarse ese sapo sola.

Por lo que toca al senador Higinio Martínez Miranda, a pesar de que se montado una campaña reclamando derecho de antigüedad para hacerse de la candidatura, hay algo que le podría afectar sobremanera en los afectos de Andrés Manuel López Obrador: su cercanía con el también senador Ricardo Monreal Ávila.

Sea pues quien vaya a ser el ungido, en la elección se tendrá de un lado al Grupo Texcoco y del otro lo que queda del Grupo Atlacomulco.

Del cuarto metido en la tómbola guinda, aunque “se pare de pestañas”, no sería una buena apuesta para el hacedor de milagros… a menos que se tenga un acuerdo: entregar la elección mexiquense a cambió de la coahuilense.

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