LOS RETOS DE MÉXICO Y EL GOBIERNO FEDERAL

Por A.M. Pérez

Las tres principales causas de muerte en México durante el año 2021, fueron las afecciones cardiacas, seguida del Covid-19 y la diabetes mellitus.

Los reportes del Inegi dejan en claro que la primera y la tercera causa de decesos en el país están vinculadas a la mala alimentación y la falta de activación física, pero en el caso de la segunda, se trata de un hecho que nos agarró “con los dedos en la puerta” y si bien se puede decir que se hizo algo, el esfuerzo no ha sido el deseable.

Los datos en sí son una llamada de atención para las autoridades mexicanas sobre la urgencia de enfocar los esfuerzos a la prevención, lo que pasaría por mecanismos que permitan reducir la oferta de comida chatarra en el mercado y aumentar la de alimentos nutritivos.

En este punto, hay que advertir que se requiere, primero que nada, simplificar trámites y la reducción de tiempos para la constitución formal de una empresa, así como el otorgamiento de estímulos fiscales a empresas que busquen ofrecer alternativas de alimentación sustentable y accesible.

Sin embargo, existe un problema mayor, ya que de nada serviría lo antes señalado si persiste la desigualdad y la pobreza.

Hay que mencionar que de 2010 a 2020, el porcentaje de la población en la clase baja aumentó del 59.1%, al 62%; mientras que la clase alta y la clase media se redujeron, al pasar del 1.7 al 0.8%, y del 39.2 al 37.2%, respectivamente.

Considerando que estas cifras se calcularon con datos prepandemia, podemos asegurar que la situación actual es todavía más alarmante.

A ello se suma la crisis que se tiene por la sequía y los altos niveles de estrés hídrico que se padecen en distintas regiones de México, donde a pesar de que se entiende la urgencia de modernizar la infraestructura y las normas para garantizar el acceso al agua a todas las personas, ello no se ha emprendido por la actual administración federal.

Si atendemos al hecho de que el rezago legislativo ha impedido la expedición de la Ley General de Aguas, desde que en 2012 se reconoció en el texto constitucional el derecho humano al vital líquido como una obligación del Estado mexicano, podremos ver que estamos más que mal.

Por ello, sin los apoyos sociales y la gestión oportuna de vacunas y los recursos hidráulicos, la sequía y las crisis sanitaria y económica la situación es sumamente complicada y difícil para las familias con menos recursos.

Ahora bien, no hay que perder de vista que no se trata solamente de estos tres aspectos que se ven aterradores. Hay otro que a pesar de que se omite es peor aún: el desabasto de medicamentos, renglón en el cual el Gobierno Federal está en falta y, si son capaces de negarlo, baste que volteen a ver a los miles de niños con cáncer que no cuentan con sus dosis para pelear contra este mal.

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