“Miss Bumbum” es un evento que denigra a las mujeres

Los términos son varios: “Presentación”, “Fitness” y “Nalgas”. Esos son los criterios tomados en cuenta para ser coronada “Miss BumBum”.

Y en la edición de este 2022, en un desmejorado salón de fiestas de la ciudad de Sao Paulo, en un ambiente tosco, las participantes desfilaron sobre una pasarela rudimentaria rematada con grapas y con telas negras de fondo.

En una de las paredes del local, un enorme rostro de Simón Bolívar, el libertador de América, observaba el sainete.

En este año de elecciones en Brasil, el certamen volvió a tener público -con alta presencia de hombres- después de un 2021 en formato virtual por el coronavirus.

“Antes de elegir al nuevo presidente, venga a conocer a la nueva Miss Bumbum” (Señorita Trasero, en portugués).

Así rezaba la invitación para la final de “Miss Bumbum Brasil 2022”. Debajo del llamado, un primer plano de los traseros de cuatro mujeres en tanga.

La primera edición de “Miss Bumbum” la lanzó en 2011. En 2018 paró porque consideró que “el modelo estaba agotado”, pero volvió a la carga el año pasado. “La gente me decía que volviera”, dijo a Efe. La presión de movimientos como ‘Me too’ no le ha echado para atrás.

El concurso funciona de la siguiente manera: representantes de cada uno de los 27 estados brasileños participan en una primera fase, pero solo 15, elegidas en una encuesta virtual en la que se presentan con fotografías casi pornográficas, pasan a la final.

Ahora fueron evaluadas por un jurado de diez miembros, al que con intención propagandista llegaron a invitar al ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que no respondió a la invitación.

Para la investigadora Tarine Guima, del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Sao Paulo (USP), “Miss BumBum” se enmarca dentro de una “cultura mediática” que se circunscribe “en la objetificación de las mujeres”.

“Esas mujeres van allí con esa sensación de empoderamiento, de libertad, pero en verdad se convierten en un producto para dar más poder a esa cultura patriarcal”, explica a Efe esta teórica feminista.

Esa visión, señala, forma parte de un debate público en boga en el cual una parte “no ve la objetificación como un problema” y sí una afirmación de “libertad”; y la otra lo ve como una expresión de “sexismo y machismo”.

“Este concurso es un absurdo. Es malo para la imagen de Brasil porque siempre queda esa cosa de la mujer brasileña y sus nalgas. No es bueno de ninguna forma. Realmente no debería existir”, apunta la periodista Nina Lemos.

Rechaza que se trate de un acto de “empoderamiento” y considera que refleja una “sociedad opresora y patriarcal” en la que la “mujer es reducida al cuerpo”.

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