EL FUTURO ECONÓMICO DE MÉXICO, REALIDAD CONTRA FICCIÓN

Por Helga Kauffman

La información contenida en el paquete económico 2023 que entregó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público al Congreso para su análisis, discusión y aprobación, resulta sorpresiva de suyo.

Se estima un crecimiento del 3% anual, un dato, que por un lado, implica una expansión acelerada de nuestra economía contra la economía de los Estados Unidos, donde la propia secretaría estimó con un PIB apenas del 1.8%; ello, hay que anotarlo, significaría que nuestra economía dependería más de un gasto interno significativo y mayor actividad de crédito contra mayor actividad manufacturera y creación consistente de nuevos empleos, porque nuevas inversiones del exterior, parecería difícil con una actividad productiva en plena desaceleración.

Debe atenderse al hecho de que el mercado global no descarta un primer semestre del 2023 complicado, con una economía estadounidense enfriándose ante los aumentos en tasa de interés “agresivos” para controlar la inflación, una desaceleración ya visible en la creación de empleos, un sector servicios que se encuentra en plena zona de contracción.

Hay un aspecto que tampoco checa: el dato de inflación, donde estimaron un nivel del 3.2% anual y 4.7% promedio, cuando actualmente estamos en 8.7% anual.

Es cierto que se estima una desaceleración en la inflación, pero llevarla hasta un 3.2% anual en diciembre 2023, intentando tomar un dato agresivo de Banco de México no suena realista.

¿Se imaginan un país con un crecimiento acelerado en 2023 al 3% anual y una inflación anual del 3.2% con una economía estadounidense en declive económico? ¿Tendremos la capacidad de diversificar agresivamente hacia el mundo la balanza comercial y además, que ésta sea claramente exportadora? ¿Tendremos capacidad interna entre inversión, gasto, crédito y consumo que en su combinación logremos crecer a ese ritmo?

Ello permite pensar que el gobierno está buscando la manera de justificar un aumento en el gasto público previo a las elecciones del 2024. Crecer al 3% podría inclusive acercarnos a niveles prepandemia.

El problema es que el Congreso verá con muy buenos ojos un presupuesto que parece muy difícil de que sea viable.

Habrá que seguir el mensaje de las calificadoras cuando hicieron sus revisiones formales: el gasto público será el punto a vigilar y podría ser el talón de Aquiles de un deterioro en las variables macro que tantos años han estado relativamente controladas (a excepción en un período del gobierno de Peña Nieto, que llevó a una depreciación del tipo de cambio).

Botón volver arriba