DE VICTORIAS Y ESTRATEGIAS

Por Luis Pinal Da Silva

Se dice que la oposición logró una victoria con la devolución a las Comisiones de Puntos Constitucionales y Estudios Legislativos Segunda, de la minuta que prorrogaba hasta 2028 la presencia de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública.

Fue un festejo con aroma a derrota, porque si bien será hasta que la minuta se someta a votación en el pleno y ésta sea rechazada, que podrán cantar victoria y el asunto que se advierte es la posibilidad de que Morena logre captar la atención de algunos senadores de esa oposición para concretar su cometido.

Lo que se vivió era un trámite previsto ante la imposibilidad de Morena de juntar los votos requeridos para lograr la mayoría calificada (dos tercios de los senadores presentes en la sesión).

El martes pasado el propio Ricardo Monreal había deslizado la posibilidad de realizar cambios al documento que recibieron de la Cámara de Diputados para satisfacer algunas demandas de la oposición y de esta manera alcanzar la mayoría calificada.

La esencia del documento; es decir, la extensión de la presencia militar en las calles no sufriría modificación.

En lo que se trabaja es en los mecanismos de supervisión y vigilancia que exige la oposición y que en la Cámara de Diputados no detallaron cómo se quiere en la de Senadores.

Si el documento hubiera sido votado este miércoles, se habría rechazado, lo que implicaría que se cumpliera el plazo constitucional fijado para marzo de 2024, para que los militares regresaran a sus cuarteles, o que se tuviera que esperar un año para intentar nuevamente prorrogar el plazo.

Lo que se espera a partir de este jueves es que Morena aplique todas sus artes (buenas y no) para convencer a los senadores de oposición, conceder algo en la redacción del documento – aunque ello implique regresarlo a la Cámara de Diputados para que aprobaran los eventuales cambios – y una intensa guerra de declaraciones.

Si algo debiera celebrar la oposición es que al final resistieron los cañonazos, en el buen sentido de la palabra, a pesar de que algunos legisladores del PRI y dos que tres del PAN andaban y andan flaqueando.

No hubo votación del documento, porque Morena no ajustaba los votos necesarios y, por ello, optó por el plan B, que no es otra cosa que tener más tiempo para ajustar el documento y para ver quiénes sonríen ante sus guiños.

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