ES POR EL INE, ES POR LA DEMOCRACIA

Por Martina Calderón

Desde que podemos considerarnos como sociedad, empezamos la lucha por conquistar el reconocimiento de nuestros derechos, pues de esta manera recordamos que cedimos parte de nuestra voluntad al Estado, para que nos brindara seguridad y se encargara de nuestras garantías.

Con el paso del tiempo, damos por hecho muchos de los derechos que costaron sacrificios y vidas; sin considerar que en su momento la conquista y reconocimiento de los mismos, fueron la causa de luchas, manifestaciones y movimientos sociales.

Para las nuevas generaciones, es común hablar de paridad de género en política y en distintos puestos estratégicos en la toma de decisiones; incluso hablar de diversidad y de la participación de pueblos y barrios originarios.

Así, la agenda pública está recientemente llena de temas que, más que batallas, son intentos por defender los derechos que durante tantas generaciones ha costado lograr su reconocimiento. El más sentido, el derecho a la democracia, lo que garantiza la pluralidad de ideas, intensiones y decisiones.

Mientras en el clima político hay acuerdos, debate y desencuentros, en el ámbito institucional se deben tener equilibrios que garantizan democracia en el país; y dan paso a la alternancia en el Gobierno. Pero, eso no necesariamente garantiza una visión de Ciudad.

Si analizamos la respuesta social a una afrenta que el actual gobierno y su llamado movimiento de cuarta transformación, no es más que el hartazgo ciudadano ante el debilitamiento paulatino y sistematizado de cada institución y cada norma que dan paso a la verdadera democracia; solo por no estorbar a los intereses de Andrés Manuel.

De manera espontánea, personas de todas partes y de diferentes convicciones políticas se dieron cita el día de ayer para demostrar a este gobierno y su intento por acabar con la democracia, que el país, defiende sus instituciones y no está dispuesto a ceder ante la presión y actitudes discriminatorias que vienen desde la investidura presidencial.

Entre acusaciones y señalamientos que en vez de sumar voluntades polarizaron y dividieron las opiniones ciudadanas, el día de ayer se llevó a cabo una caminata en defensa del INE.

¡Rateros, corruptos y cretinos! Fueron de los calificativos que más se emplearon para quienes nos dimos cita en avenida Reforma, tras demostrar la defensa de una institución que a lo largo del tiempo ha garantizado elecciones justas; pues nació justamente como respuesta a la falta de seguridad y certeza en cada ciclo de elecciones, pues eran organizadas, vigiladas y calificadas por el propio gobierno, inmerso en una dinámica dictatorial, que no permitía un ápice de oposición.

Ahora, más que hablar de la defensa de una institución, realmente es la defensa de la democracia; pues en este ambiente polarizado, la ciudadanía termina perdiendo, pues el partido en el Gobierno sigue considerando su triunfo en 2018 como “botín de guerra” y lo usa para amagar con una mayoría que no refleja ni coincide con el sentir de la población.

Miles de mexicanos cuestionan las decisiones de gobierno; por ejemplo: durante la pandemia, en materia de salud; recuperación económica, en el manejo de una política criminal y de seguridad; el respeto de la libertad de expresión, de prensa y la protección a periodistas; el cuidado al medio ambiente, entre otras cosas importantes.

¡Hoy la democracia está en juego! no dejemos que las falsas acusaciones, los señalamientos discriminatorios y de odio, o el mismo temor, nos haga callar; es nuestro deber levantar la mano y actuar en defensa del país y de nuestra sociedad; alcemos la voz y hagamos que se escuche firmemente la lucha por que se garanticen y respeten nuestros derechos, pues de esa forma llenamos el vació y el silencio que esta 4T nos quiere dejar.

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