UN DECÁLOGO PARA REFLEXIONAR

Por Martín Pérez Estrada

Más allá del debate sobre el número de participantes que acudieron a la marcha en defensa de la democracia (minimizado por los morenistas), el evento en la CDMX (replicado en muchas ciudades del país) dejó el escenario dispuesto para que el presidente Andrés Manuel López Obrador demuestre que escucha por los dos oídos y no solo por el izquierdo.

Es decir, que gobierna para todos los mexicanos y no solo para sus seguidores.

Hay que atender a este decálogo:

1.- La marcha no fue en defensa de los “salarios de 350,000 pesos’’ de los consejeros electorales. De hecho, el salario de los 11 consejeros representa apenas el 0.009% del total del presupuesto anual del Instituto. Así que no es por ahí.

2.- No fue “en contra del Presidente’’, como el propio López Obrador ha querido asumir. Fue en contra de su intención de que el Gobierno se apropie de los órganos electorales, como ocurría antes de las reformas de 1997 que dieron pie a la creación del IFE.

3.- No fue a favor “de los fraudes’’. Por años, López Obrador ha dicho que el IFE -ahora INE-, “avaló el robo de Felipe Calderón’’, que le ganó la presidencia por 0.58 puntos porcentuales, sin ofrecer mayor prueba que sus dichos.

4.- No fue “en contra de la decisión del pueblo bueno y sabio’’, que en la particular interpretación presidencial significa que fue en su contra y de sus seguidores. Por el contrario, la marcha fue a favor de garantizar la libertad para que todos los mexicanos, sin importar filias partidistas, puedan ejercer libremente su derecho a elegir a sus gobernantes.

5.- No fue a favor de la “oligarquía’’. Pese a insistir durante toda su administración que la “oligarquía’’ se apoderó del INE, el Instituto y sus consejeros han demostrado independencia de los poderes fácticos, incluso de la misma Presidencia. Si la “oligarquía’’ se hubiera apoderado del INE, seguramente esta discusión ni siquiera se estuviera dando.

6.- La subestimación de la participación ciudadana es un acto reflejo de los morenistas y del propio López Obrador. El más claro ejemplo fue el tweet enviado por Martí Batres, secretario general de Gobierno la CDMX, que calculó que participaron “entre 10 mil y 12 mil personas’’ cuando claramente la cifra fue infinitamente superior.

7.- Si realmente el presidente López Obrador escucha y entiende “la voz del pueblo’’, después de las manifestaciones de ayer en todo el país tendría que ordenar a sus soldados en el Congreso retirar la iniciativa de reforma. Pero no lo hará porque solo escucha por el oído izquierdo. López Obrador puede demostrar que gobierna para todo el país y no solo para sus seguidores, como ha sido hasta ahora.

8.- La sociedad civil se reencontró y pudo exhibir un poder de convocatoria suficientemente fuerte para hacerse escuchar; pretender que se trata de grupos de acarreados al servicio de Claudio X. González no solo sería un error sino una torpeza política monumental.

9.- El éxito de la convocatoria y la sensación de cada uno de los participantes en la marcha generó un sentimiento de solidaridad en defensa de la democracia que seguramente se trasladará a otros temas igualmente importantes.

10.- A menos que quepa la cordura entre los morenistas que asesoran al Presidente, no tendría que haber descalificaciones hacia los ciudadanos que libremente ejercieron su derecho a manifestarse. Si esto no ocurre, no ocurrirá jamás en esta administración.

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